NOTA DE OPINIÓN

Puerto (in) Sustentable: las mil caras del extractivismo

Medio Ambiente 06/11/2022 . Hora: 11:45

*Prof. Patricia González Garza

Hace tiempo que la imagen del capitalismo extractivista dejó de ser el gordito fumando un habano, con los bolsillos llenos de dólares. Entendieron la urgencia de cambiar esa imagen.

Así entonces la cara del extractivismo es múltiple: hoy se puede encontrar en un “biólogo”, que no hace otra cosa que medir las heridas de las especies, sin importar sus causas. Ir por ellas sería terminar con el negocio de las tesinas, que facilitan el acceso a licenciaturas, doctorados y engrosan curriculums.

También se puede encontrar en las corporaciones disfrazadas de ONGs, que crean un nuevo negocio: el de las alarmas en las redes para que el delfín franciscana se retire y no quede atrapado en ellas, pero se perturbe de tal manera que prefiera dejar de buscar su alimento donde siempre lo hace, y tal vez vaya a morir de hambre mar adentro. El delfín no es bienvenido, primero están las redes de pesca, incluso en un área protegida donde está prohibida esta actividad.

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Sin embargo, el más doloroso escenario es cuando un “Guardaparque” con “cara de bueno”, entrega una Reserva Natural, dando letra para la creación de una ley a la medida de los ecocidas.

No hay peor enemigo que el falso amigo. El poderío apropiacionista sin límites está también entre nosotras/os, como lobos disfrazados de delfines franciscanas o gaviotas cangrejeras.

“Guardas”, biólogos y falsas ONGs, sosteniendo el aparato apropiacionista.

No son todos, de hecho, son una minoría. Pero que las hay las hay.

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En el medio de esta vorágine están quienes portan de una gran ingenuidad.

Son “colaboradores” y/o “voluntarios”. No podrían leer estas líneas. No soportarían ser parte. Pero lo son. No se salvan, aunque tengan buenas intenciones. Terminan siendo funcionales al sistema depredador y ecocida que antepone un desarrollismo extremo para alimentar el negocio de unos pocos, profundizando la extinción de especies y aumentando la brecha social.

La riqueza concentrada en un grupo privilegiado y la pobreza distribuida entre muchos. Los datos para obtener doctorados, que habiliten las firmas de estudios de impacto ambiental a empresas contaminantes. El falso conservacionismo que solo alimenta egos y otorga cargos. Siempre a costa de la naturaleza y sobre todo de la crisis de las especies.

¿Qué hacer? Como enfrentar al “cara de bueno”, que “nunca hizo nada malo”. Como luchar contra un aparato de poder, como las universidades, que reparten certificaciones y a la vez otorgan una licencia para hacer oídos sordos al grito de las especies agonizando. Como explicar que la Estación de Rescate Indio Fidalgo, de Ingeniero White, al igual que otras, salva a un individuo para esconder bajo la alfombra las verdaderas causas de la afectación de las especies, porque provienen de quienes la subvencionan. No se muerde la mano que da de comer, dirían.

Pues se empieza por el principio. Se empieza con la palabra y si no conocemos las palabras para explicarnos, señalemos con el dedo, como decía Gabriel García Márquez en "Cien años de soledad".

Recientemente se promulgó la ley que declara al Islote de la Gaviota Cangrejera Reserva Natural de Objetivo Definido Mixto. Una noticia que parece buena, pero es un lobo disfrazado de oveja.

En el año 2011 se consideró que la situación de vulnerabilidad de la Gaviota Cangrejera ameritaba que el Islote, donde nidifica el 70% de esta especie, sea declarado Reserva Natural Integral, concretándose en el Decreto 469/11, que debía ser ratificado por ley antes de los dos años. Por supuesto perdió estado parlamentario. Al desarrollismo ilimitado y apropiacionista no le convenía una Reserva Natural de estas características, tan cerca de las actividades portuarias. El decreto cayó.

Una Reserva Integral, como planteaba aquel acto administrativo, firmado por un gobernador, es bien diferente a la actual declaración como Reserva Natural de Objetivo Definido. La primera tiene las restricciones y garantías necesarias para preservar una especie en estado vulnerable. La gaviota cangrejera lo ameritaba. La segunda deja abiertas muchas puertas al extractivismo.

Incluso existe otro nivel de protección mayor, que no invalida los anteriores, la declaración, de esta particular especie de gaviota, como Monumento Natural. Así estaría protegida no solo en el islote, sino en todos los ámbitos donde se encuentre. Pero eso sería demasiado. Ni Monumento Natural, ni Reserva Integral.

Se modifica la primera intención bajando el nivel de la protección y declarando al Islote, Reserva Natural de Objetivo Definido Mixto. De esta manera se crea una Ley a la medida del extractivismo apropiacionista.

Solo por eso se aprobó. Porque iba a permitir seguir como si nada y mucho más.

En la reciente ley de creación nro. 15.362 se nombra al área protegida como Reserva Natural Islote de la Gaviota Cangrejera o “Islote del Puerto”. Esta última denominación parece un premio al Consorcio del Puerto de Bahía Blanca, que en su momento, aportó tremendos problemas ambientales, con el refulado (producto del dragado), generando la pérdida de nidificaciones durante años.

La ley además prevé la realización de actividades ecoturísticas y de Educación Ambiental, pero también autoriza en “una franja lineal al Canal Principal de 83 hectáreas, las tareas de mantenimiento y mejoramiento de la operatividad de la navegación del Canal Principal del Puerto de Bahía Blanca”. Se seguirá dragando a pocos metros de donde nidifica la especie y dentro de los límites de la Reserva Natural. Algo nunca visto en una Ley de estas características. Es como si frente a la denuncia de una mujer por violencia de género, le otorguen al agresor una tobillera que le permita acercarse hasta un metro de distancia de la víctima.

Para fundamentar su aprobación, y esto es lo paradójico, el actual director de Áreas Protegidas, Mariano Pérez Safontas, esgrime, prácticamente, los mismos argumentos de hace diez años, que justificaban el otorgamiento de la máxima protección, como Reserva Integral. Es lógico, si se quiere. No cambió nada en la situación de vulnerabilidad de la especie, de aquella época hasta ahora. Lo que sí cambió es que esta vez se le permitió al “poder real” (conformado por el económico y el político que va detrás) meter aún más la cola, im-poniendo las reglas de “conservación”. Primero está el Puerto de Bahía Blanca, su ampliación, expansión, crecimiento y dragado. En segundo lugar, el “ecoturismo” y una dudosa Educación Ambiental. Tercero: cualquier actividad extractivista que se nos ocurra. Por último, y si queda algo, la gaviota cangrejera.

Se autorizarán servicios a la comunidad, no a la gaviota. Vendrán muelles, caminos, senderos, con la excusa del ecoturismo y de los programas “educativos”. Podemos imaginarnos el contenido de una educación ambiental llevada adelante por lobos disfrazados de gaviotas cangrejeras.

Volvemos a revivir la antigua frase estadounidense, que tanto daño hizo: “los parques para la gente”, no para la biodiversidad.

En este contexto es que llegó la hora de sacar algunas caretas. De exponer las profundas verdades, resumidas en una: nunca se negocia a favor de las especies.

Probablemente el “guardaparque” que asesoró específicamente en este tema (y obtuvo de premio un ascenso), evitó recomendar que se atienda el principio de no regresión, que postula no retroceder los niveles de conservación. Nunca se puede ir a menos, una vez reconocida la categoría necesaria para preservar un ambiente o una especie.

En resumen, los biólogos necesitan problemas ambientales para sus tesinas, las ONG salvar culpas, el guardaparque mantener su cargo político, el director responder al poder económico. ¿quién se pone en la vereda de las especies?

El islote de la Gaviota Cangrejera estaba mejor protegido sin esta nueva ley. Pero la verdad es que no se quiere cuidar a esos pichones. Se necesita un “Puerto sustentable” y ellos vienen de maravilla, para “hacer como qué”.

Crearon una ley a la medida del extractivismo y del apropiacionismo. Extraen, a partir del vaciamiento de especies, y se apropian del humedal. No lo quieren soltar. Para nosotros es naturaleza, para ellos su gran negocio.

Un día, tal vez, alguien tendrá que explicar a las futuras generaciones el porqué de esta decisión. Solo espero que sea para reparar el error y no por el hecho de que una especie más haya desaparecido.

Mientras tanto desde Silice_ong gritaremos a viva voz: “Gaviota Cangrejera, donde estés: Monumento Natural, donde nidifiques: Reserva Integral”. Ni un poco menos.

*Prof. Patricia González Garza - Presidente de ONG Sílice.

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