Sinforosa Leguizamón en la frontera sudoeste de la provincia de Buenos Aires a fines del siglo XIX
Mujer, mestiza, analfabeta, indocumentada y migrante interna, doña Sinforosa Leguizamón nos da la oportunidad de trazar continuidades y rupturas con las situaciones atravesadas por muchas mujeres de la actualidad, argentinas, latinoamericanas y también de mujeres a escala global.
Por *Prof. Fabiana Alvarez
El espacio de referencia, el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en Argentina, está integrado por las jurisdicciones municipales de Puan, Adolfo Alsina, Guaminí, Saavedra, Torquinst, Coronel Suárez, Coronel Dorrego, Coronel Rosales, Bahía Blanca, Villarino y Patagones.
El área, comparte una historia común que se remonta, al menos para el distrito de Puan, a 3300 años de presencia humana antes de presente1. Ha sido recorrida incansablemente por los pueblos originarios y ha sido atravesada por el proceso de conquista de sus tierras por parte del estado argentino, que estableció, en los distritos mencionados, a fines del siglo XIX, la línea de fortines llevando adelante el avance de la frontera militar primero y agrícola después.

Los primeros edificios de la Comandancia Puan.
Por los procesos históricos señalados, el espacio geográfico ha sido identificado con diferentes denominaciones culturales. Es la MAPU2 de los pueblos originarios, pero también fue el “desierto” para los sectores dominantes de la segunda mitad del siglo XIX que, a través de esta construcción discursiva, buscaron justificar la incorporación de tierras indígenas y es la llanura pampeana del modelo económico agroexportador vigente desde 1880.
¿Para qué traer al presente el tema de las mujeres migrantes y en las fronteras y ponerlo en diálogo con los y las puanenses? La pregunta nos permite, por un lado, contribuir a la construcción de la ciudadanía y paralelamente, revisitar la exposición y la narración de la historia local.
Desde el presente de mujeres que, por diversos motivos, deben abandonar sus lugares de origen realizamos preguntas al pasado que necesariamente nos posicionan en la problematización de la historia local, a partir de temas sociales relevantes, temas controvertidos o cuestiones socialmente vivas3.
Mujer, mestiza, analfabeta, indocumentada y migrante interna, doña Sinforosa Leguizamón nos da la oportunidad de trazar continuidades y rupturas con las situaciones atravesadas por muchas mujeres de la actualidad, argentinas, latinoamericanas y también de mujeres a escala global. Dice Menara Lube Guizardi que las experiencias de las mujeres en las fronteras, vienen generando un interés creciente, alentado por los enfoques críticos en las ciencias sociales y el activismo feminista.

Sinforosa Leguizamón en la frontera sudoeste de la provincia de Buenos Aires a fines del S.XIX
Sinforosa Leguizamón llegó a la comandancia en 1876 desde Azul4. Vivió una larga vida en Puan hasta 1960, momento en que falleció estimándose su edad en 104 o 107 años5. Fue testigo de la transformación de la Mapu en llanura pampeana y de la comandancia de frontera de Puan en el pueblo que acogió a los inmigrantes europeos, quienes reemplazaron a la población originaria en la ocupación del espacio.
En abril de 2022, a una calle de la localidad de Puan le fue impuesto su nombre, comenzando a interpelarse la invisibilización. Hasta ese momento ninguna calle llevaba el nombre de una mujer, ¿por qué fueron necesarios ciento cuarenta y seis años para que una calle de la localidad homenajeara a una mujer?, ¿acaso las mujeres no han realizado aportes al desarrollo de la comunidad?
Podemos decir, siguiendo a Rosa García que las sociedades, a través de sus instituciones “escenifican” versiones diversas de la memoria histórica a partir de la relación que se establece entre el patrimonio expuesto, el discurso institucional y las estrategias y recursos destinados a la socialización de su relato6. Nos preguntamos cómo se construyó la escenificación en el distrito de Puan, resultando una historia, para el tema conquista del “desierto”, centrada en episodios militares con escasa participación de mujeres, pese a que Estanislao Zeballos escribió que en la frontera vivían dos mil mujeres.

Dice Alain Dalongeville que “Dominar una historia oficial que no conoce más que una sola versión puede tranquilizar ciertas inquietudes, pero da la espalda a la naturaleza propia de la historia como ciencia, ignorando los procesos de planteamiento del pasado, de construcción de los objetos históricos…En resumen, estas prácticas no nos parece que ayuden en nada a la hora de formar mentes críticas”7.
Entre las dos mil mujeres de la frontera de las que habló Zeballos (se cree que el número era mayor), estaba Sinforosa. De origen mestizo, había nacido muy lejos de Puan, en Santiago del Estero, de madre indígena y padre español. Si seguimos el cálculo que realiza el doctor Suárez, podemos estimar el año de nacimiento entre 1853/1854, cuando aún estaban activos los efectos de la caída de Rosas y de la sanción de la Constitución Nacional. Su situación de indocumentada y analfabeta, impidieron que pudiera dar a conocer con exactitud su fecha de nacimiento como la registra la cultura occidental. Probablemente, su manera de medir el tiempo no era cronológica.
Sinforosa fue una migrante. Siendo muy joven, tal vez adolescente, llegó con su familia a Azul. Podemos hipotetizar, teniendo en cuenta la infraestructura de caminos de la época, que el grupo familiar tomó, desde la posta de Santiago del Estero, el Camino Real y llegaron hasta Luján, una importante posta desde donde internarse hacia el interior de la provincia de Buenos Aires. Desde este lugar, tal vez en algún momento de la década de 1860 partieron hacia Azul.
En el momento que Sinforosa y su familia llegan a la comandancia de Azul, aún vivía allí el cacique Cipriano Catriel. En los años que el grupo familiar vivió en este espacio de la frontera bonaerense, cruzaron en varias oportunidades a Cipriano. Sinforosa lo describía como un hombre de buena estampa.
En la misma comandancia, conoció a Pablo Arnaldi, de origen italiano, quien se convirtió en su compañero para toda la vida. Fue esta unión la que selló su destino en Puan. Arnaldi fue contratado por el estado nacional para cubrir el servicio de ranchos y comidas de la frontera y lo destinaron a la comandancia de Puan.
Al llegar al nuevo destino, posiblemente en septiembre de 1876, el ejército les asignó un lugar cerca de la laguna, en “el cerrito”. Más adelante la municipalidad les entregó un terreno y construyó una casa en la actual esquina de Santamarina y Garibaldi. Allí vivieron el resto de sus vidas.

Los puanenses que la conocieron, la describen como una mujer delgada, relativamente alta, que siempre vestía ropa oscura y que cubría su cabeza con un pañuelo negro que anudaba por debajo de su barbilla.
Los recuerdos de su nieto, Roberto Cabrera, nos acercan a la vida cotidiana de Sinforosa y podemos saber que solía ser contratada para la cosecha de maíz por el Sr. Pascual Botino y que al ser analfabeta y no saber manejar dinero, entregaba sus ingresos a la Sra. Zulema Vercellino para que se los administrara.
Era aficionada a las danzas folclóricas y cuando sus nietos lo solicitaban, en los momentos de ocio, ella interpretaba el Pericón, El Cielito, La Huella y La Firmeza.
Vivió en Puan hasta su fallecimiento el 7 de agosto 1960, con 107 años de edad. Según el Dr. Suárez, que fue su médico a partir de 1953, tenía una salud envidiable y murió de senectud. Suárez cuenta que la conoció cuando se instaló en la casa del Dr. Cisternas, anterior médico de Sinforosa, y que al verlo exclamó “negro y feo como el doctor Cisternas, usted será mi médico hasta que muera”.8
La longevidad de Sinforosa la ubicó como testigo de grandes hechos de la historia local, nacional y mundial. Vivió la transformación de la mapu en llanura pampeana, el desarrollo de las dos guerras mundiales y el surgimiento de los dos grandes partidos políticos argentinos, el radicalismo y el peronismo.
En el obituario publicado en el diario El Puanense puede leerse “La extinta era una de las antiguas pobladoras de la localidad y gozaba de la general consideración de cuantos la conocieron y trataron, habiendo sido muy deplorada su desaparición.”9
Hubo más mujeres viviendo en la comandancia a los pocos meses de instalado el ejército. De algunas de ellas probablemente jamás sepamos sus nombres, otras comienzan a asomar a la historia. Entre ellas las hermanas Locadia, Manuela y Carlota Peña, a las cuales una nueva calle rinde homenaje a partir del presente año 2024.
En la década de 1880 comienzan a arribar, al pueblo en formación, las primeras familias inmigrantes con mujeres, entre ellas Albina Vercellino. Muchas de ellas, habrán cruzado sus días con Sinforosa y las hermanas Peña.

*Nota escrita por Prof. Fabiana Alvarez publicación original en delocal.com.ar
Referencias:
- En febrero de 1989 el descenso del nivel de la laguna puso al descubierto algunos restos humanos en la playa. Fueron localizados a 2,20 mts. de profundidad y por su disposición indicaría que se trataría de un enterramiento secundario. El fechado de los restos analizados arrojó una edad radiocarbónica de 3300 años AP +- 100. OLIVA Fernando y otros Estado de las investigaciones arqueologías en el sitio laguna de Puan
- El actual distrito de Puan y su zona de influencia están ubicados en el espacio comprendido entre los 32° y 41° grados de latitud sur, entre el Pacífico y el Atlántico.
Denominado por la sociedad Mapuche la Mapu, implica no solo la tierra. Cada lugar en la mapu, cada espacio físico y espiritual (Lof), recibe un nombre en particular de acuerdo a la percepción del mismo. Un Lof es el medio material e inmaterial que rodea, otorgando identidad a todo lo que en él habita (personas, animales, piedras y todo aquello que habita en sí). PINCEN Eduardo, Lonko comunidad Vicente Pincén, Prof. en historia. - SANTISTEBAN FERNANDEZ, Antoni, El futuro del pasado, 2019, pp. 57-79
- CABRERA Roberto, Biografía de Sinforosa Leguizamón. Archivo Museo Ignacio Balvidares de Puan
- El doctor Florentino Suárez, médico de Sinforosa, escribió que en una visita a su consultorio le había comentado que al llegar a Puan era una moza hecha. A partir de este dato, Suárez calcula que en 1876 cuando llega a la comandancia debería tener una edad de 20/22 años.
- GARCIA Rosa, Museos, imaginarios y memorias en la “escenificación” de la historia, pág. 151
- Dalongeville Alain, Noción y práctica de la situación problema en historia, pág. 4 y 5
- SUAREZ Florentino, textos varios
- El Puanense, 13 de agosto de 1960





