Día de la Independencia: el hito fundacional que transformó el destino de la Argentina
Hace 209 años, los representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata declararon la independencia absoluta de España, este hecho hoy se recuerda como el pilar de la soberanía nacional, pese a que el acta original permanece desaparecida.
Cada 9 de julio, la República Argentina conmemora el día en que la historia del país dio un giro definitivo: la firma de la Declaración de la Independencia en el Congreso de Tucumán en 1816. Aquella jornada, hace 209 años, marcó la ruptura formal de los lazos de subordinación con la monarquía española, sentando las bases para la construcción de una nación soberana.
Las sesiones del Congreso, iniciadas el 24 de marzo de 1816, congregaron a 33 diputados provenientes de diversas provincias. Tras meses de deliberaciones, el martes 9 de julio de 1816, en una jornada soleada, los congresales se reunieron aproximadamente a las dos de la tarde para sesionar sobre el "proyecto de deliberación sobre la libertad e independencia del país".
La histórica proclama se concretó en la Casa de Francisca Bazán de Laguna, un inmueble que había sido alquilado para la ocasión y que, desde su declaración como Monumento Nacional en 1941, se conoce icónicamente como La Casa de Tucumán, símbolo ineludible del Día de la Independencia.
Bajo la presidencia del diputado sanjuanino Narciso Laprida, el secretario Juan José Paso formuló la trascendental pregunta a los congresales: "¿Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre de los reyes de España y su metrópoli?". La respuesta unánime afirmativa sellaría el destino de la nueva nación.
El texto elaborado aquel 9 de julio, que marcó un punto de inflexión en la historia argentina, reza: "Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia, que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que, es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli.”
Esta declaración fue más allá, estableciendo la independencia absoluta de las Provincias Unidas de “toda dominación extranjera”, rechazando cualquier fórmula intermedia que pudiera implicar un protectorado. Esta postura clara estuvo en sintonía con el pedido del General José de San Martín, quien clamaba por una emancipación total respecto a la corona española y cualquier otra influencia foránea.
Un detalle que resalta la importancia de aquel acto es que el escrito original de la Declaración se encuentra desaparecido. Solo se han podido conservar copias del acta, que hoy se resguardan celosamente en el Archivo General de la Nación, testimonio de un documento cuyo contenido forjó la identidad nacional.

La importancia del 9 de julio en el calendario cívico argentino fue establecida formalmente a lo largo de los años. El 6 de julio de 1826, Bernardino Rivadavia, entonces presidente de las Provincias Unidas, ordenó que la fecha se conmemorara junto al 25 de mayo. Posteriormente, el 11 de junio de 1835, Juan Manuel de Rosas, presidente de la Confederación Argentina, dispuso mediante un decreto que la celebración del 9 de julio se realizara bajo los mismos preceptos que la de la Revolución de Mayo.
Un aspecto relevante de la difusión de la proclama es que no solo se publicó en español, sino también en quechua y aymará. Esta decisión buscó incorporar al proceso a los pueblos originarios y asegurar que el mensaje de la flamante independencia llegara a todos los rincones y comunidades del territorio.
Así, cada 9 de julio, Argentina mira hacia el pasado para recordar el coraje y la visión de aquellos congresales que, en un pequeño solar tucumano, sentaron las bases de la libertad y la soberanía que hoy definen a la nación.




