Hilario Ascasubi celebró el Bicentenario de Bolivia, honrando a una comunidad que transforma la producción local
La celebración por los 200 años de la independencia boliviana en la localidad del partido de Villarino sirvió de marco para reconocer a una comunidad cuya llegada, hace décadas, fue clave para dinamizar la economía hortícola de la región.
Los festejos por el Bicentenario de la Independencia de Bolivia tuvieron un eco especial en Hilario Ascasubi. En un acto con la numerosa comunidad boliviana residente, se celebraron los 200 años de historia del país andino, reconociendo el profundo lazo que une a esta colectividad con la identidad actual del partido de Villarino.
"Gracias a los vecinos por compartir sus tradiciones y enriquecer nuestra identidad", expresaron desde el municipio, en un mensaje que va más allá de un simple saludo protocolar y que refleja una realidad social y económica construida a lo largo de décadas.
El intendente de Villarino, Carlos Bevilacqua
Las raíces de una comunidad trabajadora
La fuerte presencia de familias bolivianas en Hilario Ascasubi no es un fenómeno reciente. Según un estudio académico sobre la migración en la zona, realizado por investigadores de la Universidad Nacional del Sur, el arribo de ciudadanos bolivianos se convirtió en un flujo constante desde la década de 1960.

Atraídos por la posibilidad de mejorar sus condiciones laborales y económicas, encontraron en el valle del río Colorado, y específicamente en el circuito productivo de la cebolla, una oportunidad de trabajo y progreso. Este cultivo, que hoy es emblemático para la economía regional, fue impulsado en gran medida gracias al aporte de estos migrantes.

Antes de su llegada, en la zona predominaban actividades ganaderas extensivas. El auge de la horticultura intensiva, de la mano de la comunidad boliviana, generó una profunda transformación: se subdividieron parcelas, aumentó el valor de la tierra y se expandió la infraestructura de riego.

De peones a productores: La "escalera boliviana"
El impacto de la comunidad boliviana no se limitó a la provisión de mano de obra. El informe académico resalta un proceso de movilidad social ascendente, definido por especialistas como la "escalera boliviana". Muchos de los que llegaron como trabajadores rurales lograron, con el tiempo, convertirse en arrendatarios (medieros) e incluso en propietarios de la tierra que trabajan.

Este fenómeno se sustenta en redes familiares y de amistad que facilitaron la llegada y el asentamiento, al punto que la mayoría de los migrantes no arribaron solos, sino acompañados por sus afectos. Hoy, los nacidos en Bolivia o sus descendientes conforman casi la mitad de la población de Hilario Ascasubi y su cultura es parte viva del pueblo, manteniendo festividades como el culto a la Virgen de Urkupiña y, por supuesto, el Día de la Independencia.

Por todo ello, la celebración del Bicentenario de Bolivia en Villarino no fue solo una fiesta de una colectividad, sino el reconocimiento de un pueblo a una parte fundamental de su propia historia, esa que se sigue escribiendo cada día en los surcos de la tierra y en la convivencia de culturas. Como afirmaron desde el municipio: "Sigamos construyendo un Villarino que abrace todas las culturas".










