NOTA DE OPINIÓN

La Provincia de Buenos Aires y la necesidad de una nueva matriz política

Por Luis Gotte

Sociedad 05/09/2025 Hora: 10:06
La Provincia de Buenos Aires y la necesidad de una nueva matriz política
La Provincia de Buenos Aires y la necesidad de una nueva matriz política

Desde el 17 de julio vengo recorriendo la provincia de los bonaerenses, y lo que encuentro confirma una hipótesis que no puede negarse con honestidad intelectual: la provincia de Buenos Ayres está detenida en el tiempo, detonada por décadas de improvisación política y dominada por estructuras de poder que la han impedido ingresar al S. XXI.

Partimos desde un principio simple: la realidad no se interpreta desde consignas ni desde dogmas, sino desde hechos observables, contrastables y racionales. Desde esta perspectiva, la provincia muestra una doble cara: por un lado, una región extra-AMBA -95 municipios- que todavía conserva una clase media fuerte, solidaria y organizada en torno a sus municipios; por otro lado, la presencia enquistada de grupos económicos que, lejos de ser la tradicional oligarquía cerealera o ganadera, constituyen nuevas élites retardatarias que controlan la política y bloquean el desarrollo del conjunto.

El hecho central es que el régimen político municipal se ha subordinado a esos intereses. La consecuencia observable es evidente: regiones ricas en recursos naturales, humanos y productivos que, sin embargo, presentan los indicadores sociales, educativos, sanitarios e institucionales de un territorio empobrecido. No se trata de un problema de falta de diagnósticos, sino de una matriz política obsoleta que impide transformar las demandas en políticas efectivas.

Marechal decía que “de todo laberinto se sale por arriba”. La salida es concreta: elevar el nivel de racionalidad política para organizar de manera estratégica el gobierno de la provincia. Eso significa, en primer lugar, recuperar la noción de representación política como mandato imperativo, tal como lo proponía Artigas. El legislador no puede ser un librepensador desconectado de su pueblo: debe ir a la Legislatura con un mandato claro de su comunidad y cumplirlo, con indicadores medibles y con responsabilidad pública.

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En segundo lugar, la visión de Dorrego sigue siendo actual: los municipios son los engranajes pequeños que mueven la gran rueda de la Patria. Un sistema político bonaerense del S. XXI sólo puede organizarse en clave regionalista, donde los municipios interactúen, se potencien y construyan políticas conjuntas. La cooperación intermunicipal es condición necesaria para superar las asimetrías y reducir la dependencia del centralismo provincial y nacional.

Alem, en la Revolución del Parque, también advertía sobre el riesgo del centralismo. Su defensa del federalismo y la autonomía municipal se traduce hoy en un imperativo metodológico: la descentralización es la herramienta para mejorar la eficacia del Estado. Allí donde las decisiones se toman más cerca del vecino, los resultados son más eficientes, porque responden a necesidades reales y no a especulaciones partidocráticas.

Por último, debemos retomar el concepto de Comunidad Organizada, formulado en el Primer Congreso de Filosofía (1949, Mendoza) por el presidente Juan D. Perón. Ningún individuo puede realizarse en una comunidad fragmentada, ni ninguna comunidad puede realizarse si condena a sus hombres y mujeres a la frustración. Esto significa reconocer que los datos sociales, los niveles de desigualdad y los indicadores de exclusión no son simples estadísticas: son señales de un fracaso sistémico que debe corregirse con políticas verificables, medibles y sostenibles.

La provincia de Buenos Ayres necesita ingresar al S.XXI. Esto no es un eslogan: es una urgencia verificable. Mientras el mundo discute la transición energética, la digitalización de las economías o la inteligencia artificial, la provincia sigue atrapada en discusiones premodernas: caminos rurales intransitables, sistemas impositivos arcaicos, inseguridad estructural, falta de infraestructura básica.

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Por lo tanto, la tarea es clara: construir una nueva matriz política basada en datos, en diagnósticos serios y en soluciones racionales:

  1. ) Establecer el mandato imperativo -con revocatoria de mandato- como principio rector de la representación.
  2. ) Organizar a los municipios en una lógica regionalista y descentralizada.
  3. ) Reconstruir la comunidad como unidad de sentido, donde cada persona se realice en conjunto con su pueblo.

La provincia no es un mito ni un relato. Es un territorio real, con recursos medibles, con problemas concretos y con soluciones posibles. Pero para que esas soluciones se materialicen, es necesario romper con las viejas cadenas de poder y diseñar estratégicamente un nuevo modelo de organización política.

Ese es el desafío: que Buenos Ayres deje de ser la provincia detenida en el tiempo y se convierta en la locomotora racional, solidaria y organizada del S.XXI argentino.

*Luis Gotte

Mar del Plata

[email protected]

Desde la ciudad de Tres Arroyos

Coautor de Buenos Ayres Humana I: la hora de tu comunidad (Ed. Fabro, 2022); Buenos Ayres Humana II: la hora de tus intendentes (Ed. Fabro, 2024); y en edición: Buenos Ayres Humana III: La Revolución Bonaerense del Siglo XXI, las Cartas Orgánicas municipales. En preparación: Buenos Ayres Humana IV: la hora del regionalismo productivo. 

 

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