La Misa Criolla: El susurro de la historia que se convirtió en un grito de fe y folclore
A más de 60 años de su creación, la obra cumbre de Ariel Ramírez sigue siendo el puente perfecto entre la espiritualidad universal y los ritmos de nuestra tierra. Conocé la historia de las hermanas alemanas que inspiraron su nacimiento y el detalle de una pieza que cambió la música argentina para siempre.
Corría el año 1964 cuando el mundo escuchó por primera vez los acordes de una obra que parecía imposible: una misa católica cantada en castellano y estructurada sobre los ritmos más profundos del folclore sudamericano. Sin embargo, la génesis de la Misa Criolla comenzó mucho antes, en la Europa de posguerra, y no nació de una partitura, sino de un acto de heroísmo silencioso.

Ariel Ramírez falleció el 18 de febrero de 2010 en Monte Grande. Foto: Secretaría de Cultura de la Nación
La inspiración: El coraje de dos hermanas
A principios de la década del 50, un joven Ariel Ramírez viajaba por Alemania. En un convento de Würzburg, entabló relación con dos hermanas, Elizabeth y Brückner. Con el tiempo, el músico descubrió un secreto que lo conmovería hasta las fibras más íntimas: durante el régimen nazi, las dos religiosas habían arriesgado sus vidas noche tras noche para llevar comida a los prisioneros de un campo de concentración cercano.
Ramírez comprendió que, incluso en el centro del horror, la solidaridad y la fe podían manifestarse de forma pura. Fue entonces cuando sintió la necesidad de escribir una obra que fuera un mensaje de paz y fraternidad entre los hombres, sin importar las fronteras.
El contexto: El cambio en la Iglesia
La idea de Ramírez encontró un terreno fértil gracias al Concilio Vaticano II. Hasta ese momento, las misas debían celebrarse obligatoriamente en latín. Las nuevas disposiciones permitieron el uso de lenguas vernáculas y la incorporación de instrumentos locales, abriendo la puerta para que la liturgia se encontrara con la identidad de cada pueblo.
Ramírez convocó al historiador y poeta Félix Luna para adaptar los textos litúrgicos, y al padre Osvaldo Catena para asegurar la fidelidad religiosa. El resultado fue una pieza grabada originalmente por el grupo Los Fronterizos, con el charango de Jaime Torres y el piano del propio Ramírez.
Anatomía de la obra: Un viaje por los ritmos de la tierra
La Misa Criolla se divide en cinco partes, cada una de ellas basada en un ritmo tradicional diferente, lo que le otorga una riqueza sonora sin precedentes:
- Kyrie (Señor ten piedad): Basado en la baguala y la vidala, ritmos del norte argentino que transmiten la soledad y la inmensidad de la puna. Es un ruego profundo y austero.
- Gloria (Gloria a Dios): Aquí el clima cambia radicalmente hacia la alegría del carnavalito y el yaraví. Es una explosión festiva de charangos y bombos.
Credo (Creo en Dios): Estructurado sobre una chacarera trunca. La rítmica ágil y firme del centro del país le da una fuerza de convicción única a la declaración de fe. - Sanctus (Santo, Santo, Santo): Utiliza el carnaval cochabambino, un ritmo andino que envuelve la liturgia en una danza comunitaria.
- Agnus Dei (Cordero de Dios): Finaliza con un estilo pampeano, el ritmo de nuestra región bonaerense. Una melodía melancólica y serena que invita a la reflexión final y a la paz.
Un legado inagotable
La Misa Criolla marcó la irrupción en el mundo de la música litúrgica argentina con un nivel artístico que le permitió ser admirada por sectores del público europeo, americano y de otras latitudes. Se ejecutó por primera vez en el Teatro Colón de Buenos Aires con versión escénica a cargo de Roberto Oswald y Aníbal Lápiz, y quince días después en el Avery Fisher Hall en el Lincoln Center de Nueva York, y en la catedral de San Patricio de la misma ciudad. Aquella versión contó con el propio Ariel Ramírez (piano), Zamba Quipildor (voz), Jaime Torres (charango) y su conjunto, con Domingo Cura (percusión), Jorge Padín y el Coro Banco de la Provincia de Buenos Aires, dirigido por Fernando Teran. De difusión internacional, fue editada en más de 40 países con más de 3 millones de placas discográficas y fue cantada, entre otros, por George Dalaras, Mercedes Sosa, José Carreras y Plácido Domingo.

Ariel Ramírez en el piano. A un costado, Mercedes Sosa, quien popularizó la "Misa criolla" con una versión propia. Detrás, Félix Luna, quien colaboró con las letras de "Navidad nuestra"





