El calor extremo y la sequía de diciembre dispararon incendios y pusieron bajo estrés a los cultivos del sudoeste bonaerense
Según el informe agrometeorológico de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, el último mes del año cerró con precipitaciones un 61% por debajo de la media y temperaturas máximas de 37°C. El fuego ya arrasó más de 110.000 hectáreas entre La Pampa y el sudoeste bonaerense, mientras el girasol y el maíz temprano comienzan a mostrar signos de deterioro.
El cierre de 2025 ha planteado un escenario de contrastes críticos para la región productiva del sur argentino. Según el último Informe Agrometeorológico de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP), el mes de diciembre estuvo marcado por un combo letal: temperaturas sofocantes, vientos persistentes y una ausencia notable de lluvias que ha revertido la bonanza hídrica que se traía desde principios de año.
Un diciembre "a fuego lento"
A pesar de que el acumulado anual de lluvias aún se mantiene unos 150 mm por encima del promedio histórico (un 24% más), diciembre rompió la tendencia de forma drástica. En el sudoeste bonaerense, las precipitaciones promedio apenas alcanzaron los 23 mm, lo que representa un desplome del 61% respecto a la media de los últimos nueve años.

Con temperaturas máximas que tocaron los 37 °C y una media mensual de 22 °C, la "evapotranspiración" (la pérdida de humedad del suelo y las plantas) superó ampliamente a las escasas lluvias. Esto provocó un rápido deterioro de las reservas hídricas, moviendo el tablero de la región hacia condiciones de escasez y sequía, especialmente en el oeste y sur del área de influencia.

Emergencia por incendios: Miles de hectáreas bajo cenizas
El escenario climático, sumado a la gran cantidad de "materia seca" (pasto seco) acumulada tras un año que fue lluvioso en su inicio, convirtió a la región en un polvorín. Durante los últimos diez días de diciembre, los incendios se multiplicaron:
- En La Pampa: Los focos ígneos afectaron aproximadamente 83.000 hectáreas. Los departamentos más castigados fueron Hucal, Guatraché, Utracán y Toay, entre otros. Al cierre del informe, muchos focos aún no estaban totalmente controlados.
- En Villarino (Buenos Aires): Se registró un desastre ecológico y productivo de gran magnitud. Unas 27.500 hectáreas resultaron afectadas. El foco más grave se dio en cercanías de Mayor Buratovich (18.000 ha), mientras que en la zona de Argerich, el fuego llegó al vivero municipal y obligó a cortes preventivos en la Ruta Provincial N° 22.
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- Otras zonas: También se reportaron daños en Coronel Dorrego y Tres Arroyos (3.000 ha) y en el sector de Calderón, Bahía Blanca (600 ha).
La magnitud de los eventos en Villarino fue tal que las dotaciones de Bomberos Voluntarios trabajaron de forma ininterrumpida por más de 48 horas, requiriendo apoyo de la comunidad con maquinaria pesada y camiones cisterna.
El estado de los cultivos: El girasol y el maíz en la mira
La falta de agua ya se hace sentir en la "gruesa":
- Girasol: Se encuentra en etapas reproductivas críticas. En el oeste y sur, el estrés hídrico ya es visible, con lotes calificados entre regulares y buenos.
- Maíz: Los lotes de siembra temprana están en floración. Si bien algunos pudieron recuperarse parcialmente con lluvias puntuales a mitad de mes, las zonas con déficit persistente muestran limitaciones en su crecimiento.
- Soja: En sus etapas iniciales, la implantación es aceptable, pero su futuro depende exclusivamente de que llueva en el corto plazo para frenar el incipiente estrés hídrico.
Herramientas de prevención y pronóstico
Ante este panorama, la BCP recordó que mantiene activo en su sitio web un Visor de Riesgo de Incendios (disponible en bcp.org.ar), una herramienta clave para que productores y autoridades identifiquen las zonas más susceptibles según el viento y la humedad relativa.
Para el mes de enero, los pronósticos traen un alivio parcial: se esperan acumulados de entre 10 y 50 mm. Una noticia alentadora para la primera quincena es que no se prevé el fenómeno del "soplete" (vientos cálidos y secos extremos), lo que podría dar un respiro a los cultivos y facilitar las tareas de control de fuego en la región.
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