A pesar del nuevo muelle de Puerto Rosales: otro derrame de petróleo en el Estuario de Bahía Blanca y van....
Imágenes satelitales de Estación de Rescate ERFAM contradicen la versión de la empresa petrolera OTAMERICA.
El estuario de Bahía Blanca vuelve a ser escenario de una crisis ambiental que pone en duda los estándares de seguridad de la industria petrolera en la región. El pasado 8 de enero, un nuevo derrame de hidrocarburos se registró en las instalaciones de la empresa OTAMERICA (anteriormente conocida como Oiltanking Ebytem), despertando la indignación de la comunidad científica y ambientalista.
Lo que la firma calificó inicialmente como un "incidente menor" de apenas 40 litros de crudo, ha sido desmentido por el ojo implacable de la tecnología satelital y las patrullas terrestres, revelando una mancha de una extensión significativamente mayor.
La paradoja del "Nuevo Muelle"
La ironía de este evento radica en que ocurrió en el área del nuevo muelle de Puerto Rosales, una infraestructura que prometía elevar los estándares de seguridad en las operaciones de carga y descarga de combustibles. Sin embargo, los hechos demuestran que la modernización tecnológica no es un escudo infalible contra la negligencia o los fallos operativos.
"El nuevo muelle que iba a traer seguridad parece que no era tan seguro como afirmaban", señalan fuentes locales, cuestionando si las inversiones se enfocan realmente en la prevención ambiental o simplemente en la aceleración de la exportación de crudo proveniente de Vaca Muerta.

Evidencia vs. Discurso Oficial
La empresa OTAMERICA emitió un comunicado intentando dar por cerrado el tema con una cifra que muchos consideran irrisoria. No obstante, la Estación de Rescate de Fauna Marina “Guillermo Indio Fidalgo” (ERFAM) ha presentado pruebas contundentes que contradicen esta versión:
- Imágenes Satelitales: El análisis de radar realizado por el Observatorio de Sismicidad Inducida el 9 de enero muestra áreas oscuras consistentes con la presencia de hidrocarburos que exceden por mucho los 40 litros declarados.
- Observaciones Directas: Inspecciones oculares en la zona afectada confirmaron un patrón de dispersión que amenaza sectores sensibles del ecosistema.
- Inconsistencia Técnica: Los especialistas advierten que la reducción de la rugosidad del agua detectada por satélite es un indicador validado internacionalmente para monitorear derrames de magnitud, no de simples goteos.
Un Ecosistema en Jaque
El estuario de Bahía Blanca no es solo un brazo de mar; es un humedal costero de altísimo valor ecológico con la Reserva Natural Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde. Sus canales y marismas son hogar de especies vulnerables como la Gaviota de Olrog y funcionan como criaderos naturales de especies comerciales como el camarón y el langostino, motor de la pesca artesanal local.
Este incidente no es un hecho aislado. Se suma a una preocupante cronología de derrames registrados en los últimos años (diciembre de 2023, enero y febrero de 2024), lo que sugiere un problema estructural en las operaciones portuarias y militares de la zona.
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El Reclamo de ERFAM
Desde la Estación de Rescate, dirigida por el biólogo Pablo Petracci, la postura es firme:
- Transparencia: Exigen que las empresas y autoridades dejen de minimizar la gravedad de los vertidos.
- Investigación Independiente: Solicitan que los organismos de control realicen peritajes exhaustivos sin depender únicamente de los informes de las empresas responsables.
- Medidas Reales: Demandan que el Plan Nacional de Contingencia (PLANACON) se active de manera inmediata y efectiva ante cualquier signo de contaminación.
La recurrencia de estos eventos en un área supuestamente protegida es inasumible. La tecnología puede ser "nueva", pero los problemas de falta de control y transparencia parecen ser tan viejos como la industria misma. El estuario ya no soporta más "errores de cálculo".





