Guaminí bajo la lupa: el distrito del sudoeste bonaerense supera el promedio nacional de tierras en manos extranjeras
Un informe del Observatorio de Tierras (UBA-CONICET) revela que el 6% de la superficie rural del partido pertenece a titulares extranjeros. Mientras que en la región en distritos como Adolfo Alsina, Puan o Tornquist el fenómeno es marginal, Guaminí se consolida como un punto de interés internacional en el sudoeste bonaerense.
El mapa de la propiedad rural en Argentina ha sumado una herramienta clave para el debate sobre la soberanía territorial. El Observatorio de Tierras, un proyecto desarrollado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET, presentó recientemente un informe detallado basado en datos oficiales del Registro Nacional de Tierras Rurales. En este escenario, el partido de Guaminí ha quedado bajo la lupa al superar el promedio de extranjerización del país.
Según el relevamiento, Guaminí posee una superficie total aproximada de 445.120 hectáreas, de las cuales 24.946 hectáreas se encuentran registradas a nombre de personas físicas o jurídicas extranjeras. Esta cifra representa cerca del 6% del territorio del distrito, posicionándolo un punto por encima del promedio nacional de extranjerización, que se estima en torno al 5%.

Contrastes en el Sudoeste Bonaerense
La situación de Guaminí cobra mayor relevancia al compararla con sus distritos vecinos en el sudoeste bonaerense. Mientras que Guaminí muestra una tendencia ascendente, los partidos de Adolfo Alsina, Puan y Tornquist registran apenas un 1% de su territorio en manos extranjeras, según los datos procesados por el Observatorio. Otros distritos de la región, como Coronel Suárez y Villarino, presentan niveles intermedios con un 3% (unas 15.000 hectáreas en el caso de Suárez y unas 29.000 hectáreas para Villarino). Benito Juárez sería el distrito más cercano al sudoeste bonaerense con un 13% de sus tierras extranjerizadas ( casi unas 68,000 hectáreas)
A nivel provincial, los casos de Guaminí y sus vecinos se mantienen lejos de los extremos detectados en el corredor del Paraná. Departamentos como Campana y Zárate muestran cifras alarmantes que llegan a superar el 30% y hasta el 50% en áreas específicas vinculadas a recursos logísticos y hídricos. Sin embargo, los investigadores subrayan que el 6% de Guaminí es un indicador de "alerta moderada", ya que el distrito se despega de la media nacional sin llegar aún a los límites críticos.
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El marco legal y la zona de conflicto
A nivel nacional, el informe identifica que más de 13 millones de hectáreas —una superficie equivalente a todo el territorio de Inglaterra— pertenecen a propietarios extranjeros. De acuerdo con la Ley 26.737 de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad de las Tierras Rurales, existe un límite legal del 15% para la titularidad extranjera en cada distrito o departamento.

El trabajo del Observatorio detectó que al menos 36 jurisdicciones en todo el país ya han perforado ese techo del 15%. Si bien Guaminí aún cuenta con margen legal, el proceso de extranjerización es seguido de cerca por los especialistas debido a la calidad de sus tierras para la producción agropecuaria y su ubicación estratégica.
El debate por la derogación de la Ley de Tierras
La publicación de estos datos ocurre en un momento de alta tensión política. El Gobierno nacional ha manifestado su intención de avanzar con la derogación o modificación de la Ley de Tierras Rurales, argumentando que las restricciones actuales frenan la inversión extranjera en el sector productivo.
Desde el Observatorio de Tierras, los investigadores Julieta Caggiano y Matías Oberlin advierten que la extranjerización no es un fenómeno coyuntural, sino un proceso de largo plazo. "Es fundamental que el Estado mantenga el rol de control y registro. La tierra es un recurso estratégico no renovable, y conocer quién es el dueño del suelo es vital para la planificación del desarrollo nacional", señalaron.
Por el momento, las operaciones en Guaminí se encuentran dentro del marco de la legalidad y están debidamente inscriptas. No obstante, el informe pone sobre la mesa una realidad que hasta ahora permanecía en la opacidad: el suelo del sudoeste bonaerense sigue siendo un activo codiciado por capitales internacionales en un mundo que demanda, cada vez más, alimentos y recursos naturales.





