Cosecha récord en la región: Trigo y cebada logran los mejores rindes en 8 años pese a las heladas
La campaña 2025/26 de trigo y cebada en el área de influencia de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca (BCP) concluyó con volúmenes de producción excepcionales, pese a una reducción del 6% en la superficie y el impacto de heladas tardías.
El ciclo de cultivos de invierno 2025/26 ha llegado a su fin en la región productiva que rodea a Bahía Blanca, dejando un balance agridulce pero mayormente positivo. Según el último Reporte Agrícola Quincenal de la BCP, la campaña se caracterizó por una extraordinaria productividad por hectárea, que logró neutralizar una menor intención de siembra y los embates de un clima caprichoso.
Trigo y Cebada: Productividad en niveles máximos
La superficie total implantada con cultivos finos fue de 2,35 millones de hectáreas, lo que representó una caída interanual del 6%. Esta retracción estuvo impulsada por la baja en los precios internacionales, el alza de costos de insumos y excesos hídricos que complicaron las labores en el centro y norte de la provincia de Buenos Aires.
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Sin embargo, lo que se perdió en extensión se ganó con creces en eficiencia:
- Trigo: Alcanzó un rendimiento promedio de 4.100 kg/ha (+37% interanual), el valor más alto registrado en las últimas ocho campañas. Esto permitió una producción total de 5,12 millones de toneladas en el área de influencia, un 24% más que el ciclo previo.
Rendimiento estimado de TRIGO para la campaña 25/26 por zona en comparación al ciclo pasado y al promedio de los últimos 8 años. - Cebada: El rinde medio trepó a los 4.700 kg/ha (+35% i.a.), también récord para los últimos ocho años, totalizando una producción de 3,61 millones de toneladas.
El desafío de las heladas y la heterogeneidad regional
No todo fue sencillo para el productor. La campaña estuvo marcada por una "marcada heterogeneidad". El principal escollo ocurrió los días 28 y 29 de octubre, cuando heladas intensas y tardías con temperaturas de hasta -4°C golpearon el sudoeste bonaerense y el este pampeano.
El trigo fue el más afectado por encontrarse en etapas críticas (floración y llenado), registrando en algunos lotes pérdidas totales, mientras que la cebada mostró una mayor resiliencia. No obstante, las condiciones ambientales frescas y la buena sanidad del resto del ciclo permitieron que el promedio general escalara a niveles históricos.
El Puerto de Bahía Blanca: Un nodo de exportación en auge
El éxito productivo se tradujo de inmediato en una febril actividad portuaria. Durante 2025, las exportaciones de trigo por el puerto local alcanzaron las 2,6 millones de toneladas, un salto del 73% respecto al año anterior.
- Destinos: Brasil se consolidó como el comprador número uno de trigo (46%). En cebada, se produjo un cambio estratégico: Arabia Saudita desplazó a China como principal destino, concentrando el 56% de los envíos.
- Competitividad: A pesar de la caída del 6% en el precio de Chicago (u$s 187,6/tn), el trigo argentino se muestra competitivo en el mercado FOB a u$s 210/tn, beneficiado por una cosecha nacional récord estimada en 27,5 millones de toneladas.
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Cultivos de verano: Alerta roja por la falta de agua
Mientras el sector celebra el cierre de la cosecha fina, la mirada se posa con preocupación sobre la "gruesa". La siembra de soja está prácticamente concluida con 2,39 millones de hectáreas, un 4% menos que el año pasado, debido a que el maíz y el girasol le ganaron terreno en la rentabilidad.
El panorama climático para la soja y el maíz es desafiante. Durante la primera quincena de enero, las lluvias fueron escasas, con un promedio de apenas 14 mm, muy por debajo de lo necesario.

"Predominan las categorías de sequía y reservas escasas en gran parte de Buenos Aires y La Pampa", advierte el informe.
El estrés hídrico ya es visible en los maíces, que presentan hojas acartuchadas hacia el oeste de la región. Los productores dependen ahora de los pronósticos, que indican una probabilidad de lluvias de entre 20 y 30 mm para los próximos diez días, una cifra que podría ser vital para sostener el potencial de rendimiento de los cultivos de verano.





