Paro General: la CGT paraliza el país en rechazo a la reforma laboral de Milei
Sin transporte público en todo el territorio, la central obrera cumple su cuarta medida de fuerza nacional. Mientras el país se detiene, la Cámara de Diputados sesiona para tratar el polémico proyecto oficialista.
Desde los primeros minutos de este jueves, la Confederación General del Trabajo (CGT) puso en marcha su cuarto paro general contra la administración de Javier Milei. La medida, que se extenderá por 24 horas, busca "paralizar la Argentina de punta a punta" en un clima de máxima tensión por el avance de la reforma laboral en el Poder Legislativo.
La jornada se presenta con calles semivacías y una actividad económica reducida al mínimo debido al cese total del transporte público. La UTA (colectivos), trenes, subtes y vuelos se plegaron masivamente a la huelga, dejando a millones de usuarios sin movilidad y garantizando el alto acatamiento que buscaba la cúpula sindical.

El Congreso: el otro frente de batalla
Mientras la actividad se detiene en las calles, el epicentro político se traslada a la Cámara de Diputados. Allí, el oficialismo busca dar un paso decisivo para la aprobación del proyecto de ley que introduce cambios profundos en la legislación del trabajo.
A diferencia de la conducción oficial de la CGT, que optó por una huelga sin movilización, los sectores más "duros" —como la UOM, Aceiteros y Pilotos— junto a la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, decidieron redoblar la apuesta con una marcha a las puertas del Congreso.
"Este proyecto es de clara inconstitucionalidad. No se puede tratar en instancias extraordinarias donde a las representaciones sindicales de millones de trabajadores solamente nos otorgan 5 minutos para abordar un tema de más de 200 artículos", denunció Hugo “Cachorro” Godoy, titular de la CTA Autónoma.

Entre la negociación y la judicialización
Desde la sede de la calle Azopardo, el triunvirato de la CGT, representado en esta ocasión por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), aclaró que el movimiento obrero "no está en contra de una reforma, sino de la pérdida de derechos".
Pese a que el Gobierno aceptó eliminar artículos que generaban un roce directo con la caja sindical —como la obligatoriedad de la cuota solidaria— y modificó puntos sobre las licencias, el núcleo de la reforma sigue siendo inaceptable para los gremios.
Los puntos clave del conflicto:
- La celeridad del debate: Los gremios denuncian falta de tiempo para analizar los más de 200 artículos.
- El futuro legislativo: Si el proyecto recibe cambios en Diputados, volverá al Senado la próxima semana para su sanción definitiva.
- La vía legal: La CGT ya advirtió que, de convertirse en ley, el siguiente paso será la judicialización de la reforma, apelando a su inconstitucionalidad ante los tribunales.
Impacto inmediato
El cese de actividades afecta no solo al transporte, sino también a la administración pública, bancos y la recolección de residuos. Con esta demostración de fuerza, el sindicalismo intenta enviar un mensaje directo a los legisladores que definirán el futuro del marco laboral argentino en las próximas horas.



