Tras 83 años de historia, Lumilagro deja de fabricar en Argentina: sus históricos termos se producirán en China
La histórica fabricante de termos sufrió una caída del 50% en sus ventas y el impacto del contrabando. De un plantel de 300 empleados en su apogeo, hoy solo conserva 50 operarios directos. Los detalles de una reconversión forzada por la crisis.
Desde 1941, Lumilagro fue mucho más que una fábrica: fue el símbolo de la producción nacional en cada mesa donde hubiera un mate. Sin embargo, tras ocho décadas de historia, la empresa familiar fundada por Eugenio Suranyi ha tomado una decisión drástica que marca un punto de giro para la industria argentina: el cierre de su producción local de termos de vidrio y el traslado de su fabricación a China.
La planta ubicada en Tortuguitas, que supo ser la única fábrica de ampollas de vidrio en toda América, ya no produce el corazón de sus termos tradicionales. Hoy, la firma importa las ampollas desde India y Vietnam, mientras que sus líneas de acero —el segmento de mayor crecimiento— se fabrican íntegramente en el gigante asiático.
Los motivos de la caída: contrabando y termos "tóxicos"
La crisis no fue un evento repentino, sino el resultado de un mercado saturado por la irregularidad. Según Martín Nadler, director ejecutivo y cuarta generación al frente de la firma, la caída del 50% en las ventas se explica, en gran medida, por la competencia desleal.
"En Argentina se consumen unos 4 millones de termos al año, pero solo desde Paraguay han ingresado otros 4 millones por vía del contrabando", advirtió Nadler. El empresario fue tajante al denunciar la peligrosidad de estos productos: "Son termos truchos que, al contacto con el agua caliente, liberan metales cancerígenos. Nos preocupa la salud de la gente y vemos que el Estado no dedica el mínimo esfuerzo para protegernos del contrabando".
El doloroso ajuste: de 300 a 50 empleados
El proceso de desindustrialización tuvo un costo humano altísimo. En 2013, Lumilagro empleaba a 350 personas (entre directas e indirectas). Tras dos años de una recesión que no dio tregua, la empresa debió reducir su estructura al mínimo.
"En 2022 teníamos 220 trabajadores, pero tuvimos que desvincular a 170 personas mediante retiros voluntarios. Fue un proceso dolorosísimo; lloré al despedir a trabajadores que me conocían desde los 5 años", confesó Nadler. Actualmente, la empresa sobrevive con apenas 50 empleados directos, enfocados principalmente en tareas de personalización, serigrafía y logística.
El salto a China y la apuesta por el "Luminox Pampa"
A pesar del cierre de los hornos en Tortuguitas, Lumilagro no se rinde. La estrategia ahora es la importación inteligente. Al fabricar en China, la empresa logra una economía de escala que reduce los costos en un 15% y permite ofrecer un producto de estándares internacionales.
Su producto estrella para esta nueva etapa es el Luminox Pampa, un termo de acero diseñado específicamente para el mercado del mate, con "pico cebador y vertido celestial". La apuesta ha dado resultados: las ventas de este modelo ya se duplicaron y la marca ha comenzado a exportar a mercados tan diversos como Estados Unidos (Florida), España, Francia, Chile y Australia.

Planes a futuro: locales propios y Disney
La reconversión de Lumilagro incluye transformarse de una fábrica tradicional en una marca con presencia directa ante el consumidor. Los planes para el 2030 son ambiciosos:
- Locales propios: Proyectan abrir 15 locales exclusivos en las principales ciudades del país.
- Alianzas estratégicas: Recientemente se asociaron con Disney para lanzar líneas personalizadas con sus personajes, además de mantener sus licencias con clubes de fútbol.
"Si vuelve a ser conveniente fabricar en Argentina, lo volveremos a hacer", asegura Nadler, dejando una puerta abierta a la esperanza. Por ahora, el logo de Lumilagro seguirá presente en los hogares, pero su corazón de vidrio y acero ya no latirá en suelo bonaerense, sino en las grandes factorías de Oriente.







