Trump queda aislado en su ofensiva contra Irán: Europa rechaza sumarse a la guerra y alega que "no es competencia de la OTAN"
Mientras el presidente de EE.UU. junto a Israel intensifica los bombardeos en Isfahán y descarta un alto el fuego, sus aliados europeos se limitan a buscar soluciones diplomáticas para el bloqueo del Estrecho de Ormuz, evitando un compromiso militar directo.
El escenario en Medio Oriente alcanza niveles críticos de tensión tras 17 días de hostilidades abiertas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha oficializado una postura de "no retorno" al descartar cualquier posibilidad de tregua con Teherán, al tiempo que enfrenta un inusual vacío de apoyo por parte de sus aliados históricos en Europa. El mandatario estadounidense busca desesperadamente conformar una coalición militar para reabrir el Estrecho de Ormuz, el paso estratégico por donde circula gran parte del crudo y gas mundial, hoy bajo control de facto del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Escalada de misiles y amenazas de muerte
La negativa de Trump a negociar se tradujo ayer en acciones concretas. En una operación conjunta con Israel, fuerzas estadounidenses lanzaron una ofensiva con misiles sobre la provincia central de Isfahán, en Irán. El ataque, que alcanzó múltiples objetivos estratégicos, dejó un saldo de al menos 15 muertos.
"Irán quiere llegar a un acuerdo, pero yo no quiero hacerlo porque los términos aún no son lo suficientemente buenos", sentenció Trump, redoblando la presión sobre el régimen persa. Como respuesta, la Guardia Revolucionaria elevó la apuesta con una amenaza directa de "perseguir y matar" al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo que aleja cualquier horizonte de paz inmediata.
El "No" de Europa: "Esta guerra empezó sin consulta"
A pesar de la gravedad de la situación, el bloque europeo ha marcado una distancia sanitaria con la estrategia de la Casa Blanca. El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, fue tajante al señalar que el conflicto "no tiene nada que ver con la OTAN", recordando que la Alianza Atlántica es un pacto de defensa territorial y no un mandato para intervenir en guerras externas iniciadas de forma unilateral.
En la misma línea, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, confirmó que Berlín no ofrecerá participación militar alguna. Pistorius lanzó además un dardo diplomático hacia Washington: “Esta guerra empezó sin ninguna consulta previa”.
El dilema del Estrecho de Ormuz
La principal preocupación global radica en la economía. El bloqueo del Estrecho de Ormuz amenaza con disparar los precios del crudo, lo que ha llevado al primer ministro británico, Keir Starmer, a buscar un equilibrio precario.
“Estamos trabajando en un plan colectivo viable para restablecer la libertad de navegación, pero el Reino Unido no se dejará arrastrar a una guerra más amplia”, afirmó Starmer.
El premier británico reconoció que la apertura del estrecho no es una “tarea sencilla” y subrayó que la prioridad absoluta de Londres es la protección de sus ciudadanos en la región y la mitigación del impacto económico en el costo de vida.
La diplomacia europea en la encrucijada
Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la UE, confirmó que el bloque está debatiendo qué medidas tomar desde el lado europeo, aunque varios ministros han pedido "tiempo" antes de modificar la actual misión naval, que actualmente solo cuenta con tres buques patrulleros en la zona.
Mientras Trump extiende su pedido de ayuda incluso hacia China para desbloquear el comercio global, la realidad en el terreno muestra a un Estados Unidos con gran poder de fuego, pero con una soledad diplomática que podría redefinir las relaciones transatlánticas en el corto plazo. Por ahora, Irán mantiene la llave del Estrecho, y Europa, la llave de la contención.






