Ante problemáticas actuales, Malvinas siempre presente
En tiempos de totalitarismo y amnesia general, este día nos obliga a replantear nuestros valores e ideales.
Es un día lleno de nostalgia, heroísmo e historia para gran parte de la sociedad, pero hay otras partes del mismo todo, que no sólo no reconocen, sino que no conocen la historia; y otros tantos, reniegan de la misma y hasta evocan idolatría hacia el enemigo.
“Aquel dos de abril, comenzó la guerra, con 18 años fuimos a luchar, a Margaret Thatcher se la caía el gobierno, y las Islas Malvinas le cayeron del cielo” reza la canción “Antihéroes” de la reconocida banda platense “Don Lunfardo y el Señor Otario”, pero estas letras quizás hoy no son ni serán escuchadas como tantas otras por las nuevas generaciones.
Como argentinos, nos debemos el respeto correspondiente hacia nuestra historia, porque con ella y su reconocimiento podremos bregar para poder mejorar nuestro destino.
Cumpliéndose al día de la fecha cuarenta y cuatro años de aquel hecho, suscitado por la avaricia de mantenerse en el poder de una Junta Militar que pendía de un hilo, con una causa nacional justa, como son y serán nuestras Islas Malvinas, esos pocos trajeados vulneraron los derechos de toda la sociedad imponiendo una recuperación bélica de la misma, cuando las demandas argentinas sobre la posición del Reino Unido y su colonialismo en estos márgenes del mundo llevaba curso por vía democrática desde 1960 en la Organización de Naciones Unidas.
Este hecho debe soslayarse, sabiendo de la integridad territorial de la que forman parte nuestras islas, y nuestra ocupación desde épocas del Virreinato del Rio de La Plata, a ciencia cierta geográfica e histórica; no menos importante, que el colonialismo inglés en todas las latitudes del planeta, con su imperialismo histórico. Ambos puntos coinciden en las Islas Malvinas, confluyen y deberían dirimirse con datos, no inventos de “autodeterminación” de una población implantada por la realeza británica para hacer ocupación de esta zona austral.
Pero este escrito, no tiene intención de reproducir discursos, sino reencarnar el derecho de la sociedad para el conocimiento y reconocimiento de nuestro país.
Este país, que en su extensión tiene pluralidades que conviven en armonía, deben aunar esfuerzos por hacer viable una causa tan justa como lo es Malvinas, donde perdimos gran parte de nuestros jóvenes, no solo islas.
Hoy nuestros jóvenes, en tiempos de lo inmediato, así como recuerdan estas fechas, este dos de abril, como lo hace el autor, deben replantearse el hecho de que no es una herida en nuestro ideal nacional, porque las mismas están atadas al continente, tienen nuestra misma raíz sus tierras.
Pero más allá de eso, no es una condena a los jóvenes, es una condena a la sociedad en sí, que muchas veces fue insensible con nuestros combatientes, invisibilizándolos, o en muchas ocasiones, no conteniéndolos. Esos jóvenes, pese a seguir ordenes de personas que operaban el poder y que por vía jerárquica le hacían cumplir a nuestros compatriotas, merecen todo el honor y reconocimiento, tanto los que han vuelto, como los que han quedado inmortales allí, porque como dice el ex soldado de Malvinas y Técnico de Futbol Omar De Felippe, “son héroes aquellos que sacrificaron lo mas importante que tiene uno, que es la vida”, y eso han hecho, aquellos que la han perdido y los muchos que regresaron a su casa.
Es una condena en presente y futuro para toda nuestra sociedad, aquella que ha caído en la amnesia general de lo inmediato, donde algunos dirigentes hasta elogian a quienes han decidido cobardemente la muerte de nuestros jóvenes, aun fuera del ámbito de conflicto, como es el caso del Crucero General Belgrano.
Es un día de replanteo social, de repensarse como Patria, y como patriotas argentinos. En una misma senda, que es el reconocimiento pacífico de nuestrasoberanía en NUESTRAS TIERRAS.
Que más allá de lo que pocos dicen con mucho eco mediático, no opaque lo que siente el pueblo en sus “adentros”, y que la información tape al desconocimiento actual.
La causa Malvinas, no solo no debe ser olvidada, sino que debe estar vigente hoy y siempre, no solo compartido bajo la educación escolar, y actos públicos. Tiene que ser el reconocimiento de nuestras casas, nuestras familias, y nuestra sociedad en todo su ser, de Norte a Sur y de Este a Oeste, que nunca debe rendirse hasta que ondee el pabellón nacional en nuestras islas.
Hoy, y siempre, reconocimientos a nuestros veteranos y caídos en Malvinas, y mantener la lucha por el reconocimiento internacional de nuestros derechos y nuestra soberanía.
LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERAN ARGENTINAS.
Por J.D. Pastizal






