CRISIS SANITARIA

Alerta por la "Oveja Loca": primeros casos de Scrapie en Argentina en medio del ajuste en el Senasa

La detección de esta enfermedad neurodegenerativa en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos pone en jaque el estatus sanitario del país. Advierten que el recorte de recursos y la fuga de técnicos profesionales dificultan la contención del brote.

Economía 13/04/2026 Hora: 09:14
Alerta por la "Oveja Loca": primeros casos de Scrapie en Argentina en medio del ajuste en el Senasa
Alerta por la "Oveja Loca": primeros casos de Scrapie en Argentina en medio del ajuste en el Senasa

El mercado ganadero argentino y las autoridades sanitarias entraron en estado de máxima alerta este fin de semana tras la confirmación de los primeros casos de Scrapie clásico (también conocido como "tembladera" o "prúrigo lumbar") en ovinos. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa causada por priones, considerada la "prima hermana" del mal de la vaca loca, que hasta la fecha nunca se había manifestado en territorio nacional.

Los focos se identificaron inicialmente en una cabaña de la provincia de Buenos Aires, extendiéndose rápidamente con confirmaciones en Santa Fe y Entre Ríos. Según fuentes oficiales del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), los animales afectados son reproductores importados desde Paraguay entre 2021 y 2022, lo que sugiere una falla de trazabilidad o un periodo de incubación que burló los controles iniciales.

¿Qué es el Scrapie y por qué preocupa?

El Scrapie es una enfermedad de las denominadas Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET). A diferencia de la "vaca loca" (EEB), el Scrapie no es una zoonosis, es decir, no se transmite a los seres humanos por el consumo de carne. Sin embargo, su impacto es devastador para la industria por tres razones:

  • Mortalidad y Contagio: Es una enfermedad fatal y degenerativa. Se transmite por fluidos placentarios o vía oral entre animales del mismo rodeo.

  • Persistencia: Los priones pueden permanecer en el suelo y en las instalaciones durante años.

  • Barreras Comerciales: La sola presencia de la enfermedad obliga a suspender certificaciones de exportación, afectando no solo al sector ovino sino potencialmente a otros rubros de exportación de carne por la pérdida del estatus de "país libre".


El "Factor Sturzenegger": Un Senasa bajo mínimos

La crisis sanitaria estalla en el momento de mayor debilidad institucional del Senasa. Bajo el programa de desregulación y "motosierra" liderado por el ministro Federico Sturzenegger, el organismo ha sufrido un vaciamiento que hoy pasa factura.

  • Fuga de cerebros: Profesionales de carrera, con décadas de experiencia en vigilancia epidemiológica, han migrado al sector privado debido al congelamiento salarial y la falta de presupuesto para investigación.

  • Falta de movilidad: Técnicos en las provincias denuncian que no cuentan con viáticos ni vehículos operativos para realizar los controles de campo y la toma de muestras necesaria ante la sospecha de brotes.

  • Tiempos de respuesta: Mientras que en la crisis de aftosa de 1992 la respuesta fue inmediata, hoy el envío de muestras a laboratorios de referencia en España (dispuesto por la OMSA) demora entre 20 y 30 días, un tiempo de "ceguera sanitaria" que permite que animales infectados sigan circulando.

"Hay que analizar animal por animal, pero eso requiere recursos y tiempo. El miedo es que, ante la falta de presencia del Estado, los ganaderos trasladen rebaños de forma clandestina para evitar el sacrificio, destruyendo cualquier posibilidad de trazabilidad", advierten fuentes del sector consultadas por La Política Online.

 

El dilema del productor: ¿Rifle sanitario o genética?

Las autoridades enfrentan ahora una decisión millonaria. La medida estándar ante estos casos es la barrera sanitaria y el sacrificio del rodeo completo (rifle sanitario). Esto implica pérdidas totales para los cabañeros afectados.

La alternativa es realizar estudios genéticos para identificar animales resistentes a los priones y salvar parte de la majada, pero este proceso es extremadamente costoso y requiere un laboratorio de alta complejidad que el Senasa, tras los recortes, difícilmente pueda financiar de forma masiva.

 

Contexto histórico y riesgo país

El antecedente más grave que recuerda el sector ocurrió en 1992, cuando un brote de aftosa en Bariloche llevó al sacrificio de 6.000 ovejas del grupo Benetton. En aquel entonces, la intervención estatal fue quirúrgica y logró salvar las exportaciones nacionales.

Hoy, el escenario es diferente. Argentina ya notificó oficialmente a la OMSA (Organización Mundial de Sanidad Animal) y el primer paso ha sido cerrar preventivamente las exportaciones ovinas. El temor de fondo es que los grandes mercados, como China o Argelia, extiendan estas restricciones a otros productos cárnicos si consideran que el Senasa no tiene la capacidad operativa para garantizar que el brote está bajo control.

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Las próximas semanas serán críticas para determinar si el "desguace" del Estado libertario termina costándole al país miles de millones de dólares en mercados internacionales perdidos por una "enfermedad exótica" que encontró la puerta abierta.

 

SudOeste B.A. con información de La Política Online, Agrodelsur, Ámbito y Radio3CadenaPatagonica 

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