Malas noticias: Detecciones de soja HB4 en Europa ponen en jaque la mayor exportación argentina
Tres cargamentos de harina de soja fueron rechazados en Países Bajos tras detectarse trazas del evento transgénico desarrollado por Bioceres, el cual no cuenta con autorización en la Unión Europea. El sector exportador advierte por un "temor generalizado" que podría frenar divisas clave para la economía.
La industria agroexportadora argentina atraviesa horas de extrema tensión. La aparición de tres alertas en el sistema de control de la Unión Europea (UE) por la presencia de la soja transgénica HB4 en embarques de harina de soja destinados a Países Bajos ha encendido las alarmas en el sector. El evento, una innovación nacional resistente a la sequía comercializada por la empresa Bioceres, no está autorizado para su consumo o comercialización en el territorio comunitario, lo que convierte cualquier detección en una operación ilegal.
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El mensaje de la discordia
La preocupación escaló tras la viralización de un mensaje atribuido a la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC). Si bien la entidad no ha firmado oficialmente el comunicado, fuentes del sector lo dan por auténtico. En el texto se advierte sobre la gravedad de la situación:
«En los últimos días hemos recibido tres alertas de detección en la UE (Países Bajos) de embarques de harina de soja argentina, con el rechazo de esa mercadería. Estas alertas han generado un temor generalizado en importadores de harina».
El rechazo de estos cargamentos no es un problema menor. La harina de soja es el principal producto de exportación de Argentina. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), este derivado representa, en promedio, más del 13% de las exportaciones nacionales, llegando a picos del 17% en años anteriores. Europa es, históricamente, el mayor mercado para este subproducto.
Una innovación con "luz roja"
La soja HB4 fue desarrollada por la científica Raquel Chan en conjunto con el CONICET, la Universidad Nacional del Litoral y la firma Bioceres. Su gran atractivo es la tolerancia al estrés hídrico y la salinidad, una promesa vital frente al cambio climático.
Aunque su siembra fue aprobada en Argentina en 2015 —bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner—, la autorización comercial quedó supeditada a la aceptación de los países compradores. Si bien China dio el visto bueno en 2022, y países como Brasil, Estados Unidos y Paraguay también la aprobaron, la Unión Europea mantiene la prohibición.
Actualmente, se estima que existen unas 12.000 hectáreas sembradas con esta variedad en el país. Especialistas del sector sugieren que, bajo controles que hoy parecen laxos o por fallas en la segregación de granos, el evento se habría "filtrado" en la cadena comercial general.
Cruce de versiones: ¿Controles o metodología?
Desde Bioceres mantienen una postura cautelosa y defensiva. Voceros de la compañía afirmaron no tener "confirmación oficial de ninguna autoridad comunitaria de que se haya detectado Soja HB4 con una metodología validada y homologada".
Por su parte, el Gobierno de Javier Milei, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), reconoció las notificaciones pero cuestionó los procedimientos europeos. Según fuentes oficiales, Argentina y Brasil han planteado "severos cuestionamientos técnicos" sobre la robustez y especificidad del método de detección utilizado por los laboratorios holandeses.
Sin embargo, el clima político de desmantelamiento de organismos técnicos de control estatal genera dudas entre los exportadores sobre la capacidad del Estado para contener una crisis que podría derivar en el cierre preventivo del mercado europeo para la soja argentina.
Impacto económico en cifras
La vulnerabilidad de la economía nacional ante este "entuerto" es total. De escalar el conflicto, el impacto en el ingreso de divisas sería inmediato:
- 13% a 17%: Es el peso de la harina de soja sobre el total de las exportaciones argentinas.
- Primer exportador mundial: Argentina ostenta este título en el rubro de harinas y pellets de soja.
- Países Bajos: Funciona como la principal puerta de entrada del producto al continente europeo.
Mientras la diplomacia técnica intenta validar si los umbrales de tolerancia de la UE fueron endurecidos arbitrariamente, el campo argentino aguarda con incertidumbre. El riesgo de una "mancha" en la reputación de la calidad y seguridad de los granos locales podría costar miles de millones de dólares a un país necesitado de cada centavo.






