Trafigura reconfigura su estrategia en Bahía Blanca: apuesta a la autosuficiencia para dejar de importar gasoil
Con la puesta en marcha de una nueva planta en la Refinería Ricardo Elicabe, el holding busca blindar su cadena de suministro frente a la volatilidad externa. La inversión de US$ 120 millones apunta a procesar el crudo de Vaca Muerta y fortalecer su competitividad en el sector agropecuario.
El escenario energético en el sudoeste bonaerense sumará un hito operativo antes de fin de año. La multinacional Trafigura, uno de los principales comercializadores de materias primas a nivel global, confirmó que en octubre inaugurará su nueva planta de Hidrotratamiento (HDT) en el complejo industrial de Bahía Blanca. El objetivo es claro: alcanzar la autosuficiencia en gasoil grado 3 (premium) y eliminar la dependencia de las importaciones para abastecer a su red de estaciones de servicio y clientes del agro.
Esta obra representa un eslabón crítico en un plan de inversión que ya acumula US$ 500 millones desde que la firma tomó el control de la histórica refinería Ricardo Elicabe en 2017. En un mercado local donde la disponibilidad de divisas y los costos de logística internacional pesan en la estructura de costos, la capacidad de producir gasoil de máxima calidad en suelo bonaerense le otorga a la compañía una ventaja estratégica frente a sus competidores directos.
Del procesamiento básico a la integración vertical
La transformación de la refinería no es solo una cuestión de volumen, sino de complejidad técnica. Mediante la instalación de una torre de pre-flash y la modernización de la unidad de Topping, Trafigura logró casi duplicar su capacidad operativa, pasando de los niveles heredados de Pampa Energía a un procesamiento actual de 40.000 barriles diarios.
Este salto productivo tiene una razón de ser: Vaca Muerta. La extensión de la derivación del oleoducto Allen – Puerto Rosales permitió que la planta de Bahía Blanca deje de ser una unidad aislada para convertirse en un hub exportador y de procesamiento activo. Al estar conectada al sistema troncal de Oldelval, la refinería ahora puede capturar directamente el crudo de la cuenca neuquina, transformándolo en productos con valor agregado o facilitando su salida hacia mercados internacionales.
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La pulseada por el mercado interno
A pesar de ser el cuarto operador en el mercado minorista de combustibles —con un share del **7% en diésel** y 5% en naftas—, la firma ha logrado una penetración agresiva en el sector agropecuario. Según datos del sector, su participación supera el 15% durante las campañas agrícolas, apoyada en gran medida por su alianza con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
El movimiento de Trafigura ocurre en un contexto de reacomodamiento del sector energético. La empresa intentó recientemente posicionarse como el comercializador privado para reemplazar a Enarsa en la gestión del Gas Natural Licuado (GNL), aunque el Gobierno decidió postergar esa licitación por la incertidumbre de precios derivada de los conflictos en Medio Oriente. Este traspié no parece haber frenado su despliegue en el downstream (refinación y comercialización).
Estrategia de productos y certificaciones
Como parte de su renovación de imagen y competencia comercial, la firma también ha renovado su oferta de combustibles con la introducción de la certificación internacional Top Tier. Se trata de un estándar de calidad impulsado por automotrices globales que busca posicionar sus naftas en el segmento de alta gama.
Con la inauguración de la planta de octubre, Trafigura no solo busca cerrar el grifo de las importaciones de gasoil, sino consolidar un esquema de integración vertical: desde la asociación con operadoras como Vista Energy en la extracción de crudo, hasta la llegada directa al tanque de los productores del sudoeste bonaerense.
SudOeste B.A. con información de Econo Journal






