PRODUCCIÓN SUSTENTABLE

Olivicultura eficiente: cómo el riego controlado puede ahorrar hasta un 13% de agua sin perder calidad ni rendimiento

Un estudio del INTA en cultivos superintensivos abre nuevas perspectivas para optimizar el recurso hídrico.

Agro 21/05/2026 Hora: 09:29
Olivicultura eficiente: cómo el riego controlado puede ahorrar hasta un 13% de agua sin perder calidad ni rendimiento
Olivicultura eficiente: cómo el riego controlado puede ahorrar hasta un 13% de agua sin perder calidad ni rendimiento

La olivicultura argentina se encuentra en pleno proceso de reconversión y búsqueda de eficiencia. En un contexto global donde el agua es un recurso cada vez más escaso y costoso, la ciencia y la producción se alían para encontrar soluciones sustentables. Un reciente estudio desarrollado por un equipo de investigación del INTA Chilecito (La Rioja) demostró que la aplicación de riego deficitario controlado en olivares superintensivos permite reducir hasta un 13 % el consumo anual de agua sin comprometer la productividad ni la calidad del aceite de oliva.

A nivel nacional, la superficie implantada con olivos se estima en 85.200 hectáreas. Si bien La Rioja encabeza la lista con 25.000 hectáreas, seguida por Catamarca, Mendoza y San Juan, la provincia de Buenos Aires —y muy especialmente el Sudoeste Bonaerense— viene ganando un protagonismo clave en el mapa olivícola con aceites de altísima calidad sensorial y química.

 

La clave del éxito: regar menos cuando el cultivo lo tolera

El ensayo, liderado por la investigadora María Andrea Calahorra en el marco de un convenio entre el INTA, la Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC) y la empresa Unión Agraria, se centró en la variedad Arbequina, una de las más extendidas también en suelo bonaerense.

La estrategia de riego deficitario controlado consiste en aplicar dosis de agua inferiores a las requeridas por el olivo, pero únicamente en aquellas etapas del ciclo del cultivo que son tolerantes al estrés hídrico.

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“Luego de tres años de estudios, se obtuvo como principales resultados que reducir el riego un 50 % durante los meses de mediados de agosto a mediados de octubre produce un ahorro del 13 % del agua anual. Esto no redujo la producción de aceite en ninguno de los años de estudio”, destacó Calahorra.

El trabajo científico evaluó los efectos de esta restricción en tres momentos clave: la prefloración, el periodo previo al endurecimiento del carozo y durante la síntesis del aceite. Los objetivos van más allá del ahorro de agua y energía: se busca controlar el crecimiento vegetativo de la planta, mejorar la extractabilidad del aceite en la almazara y potenciar sus atributos sensoriales.

 

El boom de los olivares en seto y la poda mecánica

El estudio del INTA va de la mano con una tendencia que también empieza a asomar en los campos del sur provincial: el sistema de olivar en seto o de alta intensidad (con densidades de 1.500 a 2.000 árboles por hectárea). Este diseño, donde la copa de los árboles forma una pared continua, permite una mecanización total mediante el uso de cosechadoras cabalgantes.

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Para que las máquinas puedan pasar sin dañar la planta ni perder eficiencia, el manejo de la poda mecánica es crucial. Por eso, el INTA también evalúa la intensidad y el momento exacto de la poda lateral para controlar la estructura de la copa, mantener los rendimientos estables y mitigar la "vecería" (la tendencia del olivo a producir mucho un año y muy poco al siguiente).

 

¿Qué pasa en el Sudoeste Bonaerense? El valor de la regionalidad

Si bien el ensayo del INTA se localizó en una zona semiárida con alta dependencia de acuíferos subterráneos, los resultados encienden luces verdes para los productores del Sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

Como hemos reflejado en sucesivas coberturas de SudOeste B.A., la actividad olivícola en distritos como Coronel Dorrego (declarada la Capital Provincial del Olivo), Adolfo Alsina, Puan, Tornquist, Coronel Rosales y Bahía Blanca cuenta con ventajas y desafíos propios. Aunque el régimen de lluvias en nuestra región difiere del norte del país, los periodos de sequía estival y las napas variables obligan a los productores locales a ser extremadamente eficientes con el riego estratégico y suplementario.

En el sudoeste bonaerense, las características de los aceites de oliva virgen extra (AOVE) son reconocidas por su excelente perfil de ácidos grasos (con altos niveles de ácido oleico) y una notable estabilidad oxidativa, favorecida por las amplitudes térmicas y el clima templado-frío de la zona de transición.

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La incorporación de manejos como el riego deficitario controlado y la optimización de la poda en sistemas intensivos asoman como herramientas fundamentales para que los productores locales bajen costos operativos (especialmente el consumo energético del bombeo de agua) y sigan estandarizando la calidad premium que caracteriza a las marcas de la región.

 

El futuro: más estabilidad y mejores propiedades

Mirando hacia adelante, los investigadores anticipan que las próximas líneas de trabajo se enfocarán en introducir mejoras directamente en la almazara (la planta de molienda). El norte está puesto en maximizar el rendimiento industrial y obtener aceites de oliva virgen extra con mayor concentración de fenoles totales, lo que se traduce directamente en una mayor vida útil del producto en góndola y en un perfil organoléptico más potente y saludable para el consumidor. Una meta que los productores del Sudoeste Bonaerense persiguen en cada campaña.

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