El "oro verde" sustentable: El cáñamo industrial se perfila como el nuevo motor productivo del sudoeste bonaerense
El desarrollo de este cultivo abre una oportunidad concreta para diversificar los sistemas de producción, incorporar valor agregado y responder a una demanda creciente en mercados internacionales
Lo que hace unas décadas era un tabú, hoy es una de las promesas más tangibles para el agro argentino. El cáñamo industrial ha dejado de ser una curiosidad de laboratorio para transformarse en una estrategia de diversificación real. En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, el INTA Hilario Ascasubi lidera las investigaciones para convertir a esta planta en el próximo gran eslabón de la cadena exportadora.
Una oportunidad histórica de diversificación
Para el Ing. Agr. Matías Quintana, especialista de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA Ascasubi, la ecuación es clara: "El cáñamo no es solo un nuevo cultivo, sino la oportunidad para desarrollar una nueva cadena agroindustrial en la Argentina".
En una región que históricamente ha lidiado con la variabilidad climática, el cáñamo aparece como un aliado resiliente. No solo permite sumar valor agregado en origen, sino que responde a una demanda global que busca alternativas a los materiales sintéticos y plásticos.
¿Cáñamo o Marihuana? El fin de un estigma
A pesar de pertenecer a la misma especie (Cannabis sativa), el cáñamo industrial se diferencia tajantemente por su composición química. Mientras que la marihuana se cultiva por sus altos niveles de THC (compuesto psicoactivo), el cáñamo industrial posee niveles insignificantes, lo que lo hace inapto para uso recreativo pero extraordinario para la industria.
"Su uso está orientado exclusivamente a fines industriales, productivos y alimentarios", aclara Quintana, quien trabaja junto a Julián Pérez Pizarro en la generación de datos locales para desmitificar el cultivo.
Radiografía del cultivo: Del campo a la fábrica
El aprovechamiento de la planta es total: hojas, tallo y grano tienen un destino comercial. A continuación, se detallan las principales aplicaciones y los requerimientos técnicos para el productor:
- 1. Versatilidad de mercado
- Industria Textil: Fibras de alta resistencia.
- Construcción: Biomasa para "hempcrete" (hormigón de cáñamo), un material con gran capacidad aislante.
- Alimentación: Granos con alto valor nutricional (Omega 3 y 6).
- Cosmética: Aceites y derivados.
- 2. Manejo Agronómico
- El cáñamo es un cultivo anual de ciclo primavera-verano. Si bien se adapta al secano, el riego es el factor que dispara los rendimientos, con una demanda estimada de entre 500 y 700 milímetros.
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El desafío de la escala: Genética y Regulación
A pesar del entusiasmo, el camino hacia la producción masiva tiene sus obstáculos. Actualmente, la mayor parte de la semilla es importada (con costos de entre 5 y 7 dólares por kilo), aunque ya existen programas nacionales para desarrollar genética adaptada.
En términos legales, el organismo de contralor es la Ariccame (Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal), encargada de emitir las licencias bajo la Ley 27.669. Sin licencia y trazabilidad garantizada, no hay producción posible.
El Sudoeste como laboratorio
Recientemente, el INTA Ascasubi —bajo la dirección de Daniel Iurman— realizó una jornada técnica que superó todas las expectativas de asistencia. El evento contó con la participación de la cooperativa francesa Hemp-IT y actores locales como la Cooperativa PatagonianC, que impulsa el proyecto "Cordón del Cáñamo".
Los ensayos actuales incluyen variedades francesas y chinas, buscando determinar cuál se adapta mejor al viento y al régimen hídrico de la zona.
Con una capacidad de captura de Carbono superior a la de muchos montes forestales y la posibilidad de insertarse en rotaciones agrícolas convencionales, el cáñamo industrial se posiciona no como una moda, sino como una respuesta sustentable a la crisis climática y económica.
SudOeste B.A. con información de La Nueva




