La matemática de la escasez: el invierno asoma con aumento de tarifas y cortes de gas en las industrias
A las puertas de un invierno que no entiende de planillas de cálculo, el entramado energético argentino exhibe fisuras que exceden la habitual burocracia capitalina. Entre piruetas contables en los escritorios porteños y el crudo freno a la obra pública, las consecuencias del dogmatismo fiscal empiezan a materializarse allí donde duele: en el interior productivo y en los presupuestos familiares de nuestras regiones.
El foco de la desconexión oficial se encendió en ENARSA. La empresa estatal fijó el costo de regasificación para la subasta de junio en 5,16 dólares por millón de BTU; un número curioso si se considera que apenas veinte días antes la propia firma había certificado ante la Secretaría de Energía que el valor estructural era de 3,50 dólares.
Este repentino entusiasmo contable —del que el Ministerio de Economía se enteró minutos antes de la licitación— terminó convalidando una tarifa un 15% más cara que la oferta privada de la española Naturgy, previamente rechazada por el Ejecutivo por ser "costosa". Una paradoja de la libre competencia: el Estado interviene el mercado para terminar pagando más a los proveedores internacionales (BP, Vitol y Trafigura), encareciendo un recurso vital en pleno invierno.
El mapa del frío: industrias apagadas y el fantasma de la "Zona Fría"
La distancia entre el relato de la eficiencia y la realidad material se mide hoy en las fábricas del interior. Unas 130 industrias sufren cortes de suministro en Córdoba, el Litoral y el NOA, afectando incluso a aquellas firmas con contratos "firmes" que pagaban tarifas más altas para asegurarse el fluido.
La trastienda de este estrangulamiento expone el costo de haber frenado la infraestructura física: la postergación del gasoducto Tratayén-La Carlota mantiene la red de Vaca Muerta desconectada del centro del país. Mientras el Palacio de Hacienda guarda un prolijo silencio fiscalista ante los reclamos de la Unión Industrial Argentina, las empresas se ven forzadas a recortar turnos o apagar máquinas, desnudando que el promocionado superávit energético actual se sostiene, en buena medida, sobre la base de un fuerte parate manufacturero.
Para el usuario residencial de nuestra región, el panorama normativo suma su propia dosis de incertidumbre:
- El recorte que viene: Avanzan los pasos legislativos para modificar el régimen de subsidios de "Zona Fría", buscando revertir la ampliación de beneficiarios de 2021. De concretarse, la quita del beneficio alcanzará a unos 3,2 millones de hogares en todo el país, impactando de lleno en las facturas de gas del interior bonaerense justo cuando el termómetro empieza a consolidarse bajo cero.
- Parches temporales: En un intento de mitigar el impacto inmediato de los costos internacionales, la Resolución 104/2026 dispuso un refuerzo de emergencia del 25% exclusivo para los consumos de mayo en el esquema de Subvenciones Energéticas Fijas (SEF), un alivio transitorio frente a una reforma estructural que apunta al bolsillo de las provincias.
El informe completo del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), aquí:




