Gigantes del pasado: confirman hallazgo de aves voladoras prehistóricas en Coronel Rosales
Un estudio internacional liderado por científicos del CONICET reveló la presencia de teratornítidos en yacimientos de la región pampeana. Los restos hallados en las playas rosaleñas aportan una pieza clave para comprender el ecosistema de la megafauna que habitó la zona hace miles de años.
La costa del distrito de Coronel Rosales vuelve a consolidarse como un verdadero santuario paleontológico de relevancia global. Una investigación publicada en la prestigiosa revista científica Journal of Vertebrate Paleontology confirmó el hallazgo en la región de restos fósiles pertenecientes a los teratornítidos, una familia de aves voladoras gigantescas que habitaron América durante casi 25 millones de años y convivieron con los grandes mamíferos de la última Era de Hielo.
El descubrimiento, del cual participan investigadores del CONICET, la Fundación Azara y museos locales, arroja nueva luz sobre la evolución tardía y la extinción de estos colosos del aire en el sur del continente hacia finales del Pleistoceno, hace unos 12.000 años.

Los teratornos no eran simples aves rapaces; se trata de una familia que incluye al célebre Argentavis magnificens, considerado el ave voladora de mayor tamaño de la que se tenga registro, con una envergadura alar que alcanzaba los siete metros y un peso estimado de 70 kilogramos.
Si bien los ejemplares más antiguos ya eran conocidos por la ciencia, los nuevos materiales analizados en este estudio científico (recolectados en distintas localidades de Buenos Aires, como los yacimientos costeros de Coronel Rosales y Miramar, además de las barrancas del río Salado en Santa Fe) corresponden a las últimas fases de este grupo antes de desaparecer.
“Durante años se pensó que algunos de estos restos pertenecían a cóndores prehistóricos, pero el análisis minucioso de nuevos especímenes permitió confirmar que se trataba de teratornítidos”, explicaron los autores del trabajo. A diferencia de los cóndores actuales, estas aves poseían picos más robustos y hábitos que combinaban la carroña con la caza activa de pequeñas presas.

La confirmación de estos hallazgos consolida el valor patrimonial y científico de las playas del partido de Coronel Rosales, célebres por albergar yacimientos icónicos como Pehuen Co y Monte Hermoso. En estos sitios, las pisadas y los huesos fosilizados narran una historia de miles de años, donde estas aves gigantes compartían el paisaje con megaterios (perezosos terrestres gigantes), gliptodontes y tigres dientes de sable.
Para la comunidad científica local y regional, este nuevo hito resalta la importancia de la preservación y el estudio permanente de la franja costera rosaleña. Los restos fósiles recuperados, que pasaron a integrar los catálogos de los museos de la zona, permiten reconstruir con precisión inédita un ecosistema pampeano indómito, dominado por gigantes por tierra y por aire.

Por SudOeste B.A. con información de CONICET
Fotos conicet.gov.ar




