Louis Dreyfus destinará US$ 400 millones para construir una mega planta de procesamiento de girasol y soja en Bahía Blanca
La multinacional agroexportadora levantará un complejo de vanguardia que se ubicará entre los mayores del mundo por capacidad de molienda y eficiencia energética, transformando el perfil exportador del sudoeste bonaerense.
La consolidación de Bahía Blanca como el nodo logístico e industrial más importante del sur argentino suma un nuevo hito histórico. La firma global Louis Dreyfus Company (LDC) anunció oficialmente una inversión estratégica de 400 millones de dólares para la construcción de una nueva planta procesadora de semillas de girasol y soja, la cual se integrará de forma directa a la infraestructura de almacenamiento, logística y puerto de aguas profundas que la compañía ya posee en la localidad.
El megaproyecto, que prevé iniciar sus obras hacia fines de este año, cobró trascendencia pública luego de que el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, difundiera una carta enviada directamente por la conducción de la firma donde se confirmaba el multimillonario desembolso. El anuncio fue inmediatamente ratificado por el intendente bahiense, Federico Susbielles, quien destacó el profundo impacto que el desarrollo tendrá en la generación de empleo técnico local, la expansión de la infraestructura portuaria y la dinamización del transporte regional.
Desde el ámbito corporativo, el CEO del Grupo LDC, Michael Gelchie, remarcó que este desembarco emblemático refleja la confianza de la compañía en el potencial de largo plazo de Argentina y constituye una de las mayores apuestas del sector agroindustrial en la última década, siendo el primer desarrollo de la firma construido íntegramente desde cero en el país en ese período.
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— totocaputo (@LuisCaputoAR) June 8, 2026
Recibí esta carta de Michael Gelchie, Director Ejecutivo de Louis Dreyfus Company.
Una inversión estratégica para la empresa que se decidió que se hiciera en nuestro país. Son 400 millones de dólares para la construcción de una planta de procesamiento de girasol en… pic.twitter.com/GJ8utAYT5K
Por sus dimensiones y tecnología, la futura planta se posicionará entre las mayores instalaciones de molienda de semilla de girasol a nivel global. El proyecto contempla una capacidad diaria de procesamiento de hasta 4.000 toneladas de semillas, otorgando una gran flexibilidad operativa para alternar múltiples cultivos de manera continua durante todo el año.
Juan José Blanchard, COO del Grupo y Head de Latinoamérica de LDC, señaló que esta expansión reafirma el rol crucial de la región para el crecimiento del negocio global de la firma, conectando de forma directa la producción del sur bonaerense con la creciente demanda mundial de aceites vegetales destinados a la alimentación y a la industria de los biocombustibles.
Para el entramado productivo del sudoeste de la provincia de Buenos Aires, la radicación de una planta de este calibre representa una respuesta estructural a un reclamo histórico de los productores agropecuarios. Al disponer de bocas de recepción a pocos kilómetros de los campos de origen, la cuenca girasolera regional experimentará un fuerte incentivo para expandir su área de siembra y mejorar sus márgenes de rentabilidad, evitando los elevados costos de flete que implicaba trasladar la cosecha hacia los complejos del Gran Rosario o el norte bonaerense.
Ante el debate sobre si la llegada de un actor transnacional podría desestructurar o perjudicar a las empresas de capital nacional, el análisis sectorial aporta tranquilidad. Lejos de ir en desmedro de la industria local, el proyecto complementará la matriz existente sin asfixiar a las pymes o cooperativas aceiteras orientadas al consumo doméstico, ya que el complejo portuario se enfocará de forma preeminente en los mercados globales de exportación de volumen con productos de mayor valor agregado, como aceites crudos, harinas y pellets. Esta inyección de capital elevará el piso de precios de la tonelada en la región y traccionará a toda la cadena de proveedores de servicios locales —transporte, talleres metalúrgicos y laboratorios— hacia estándares de máxima eficiencia internacional.
Finalmente, el diseño técnico de la planta marcará un precedente en términos de sustentabilidad y competitividad de mercado, según informó la compañia. El complejo contará con automatización avanzada, prensas de alta capacidad, sistemas de extracción por solvente de alta eficiencia y circuitos cerrados de transporte para un estricto control de emisiones.
Asimismo, la infraestructura energética térmica estará basada íntegramente en biomasa renovable a partir del aprovechamiento de la propia cáscara de girasol, convirtiendo al nodo bahiense en un modelo de ecoeficiencia operativa y reducción de huella de carbono dentro de la red global de la compañía, que ya cuenta con terminales avanzadas en Timbúes (Santa Fe) y Foktő (Hungría).




