¿Cómo perdieron fertilidad los suelos de Bahía Blanca y Coronel Rosales en 57 años?
Un estudio comparativo del INTA Bordenave revela que la región tuvo una drástica caída en nutrientes clave, avance de la acidificación y severas limitaciones estructurales que compromete su futuro productivo.
El suelo, ese recurso estratégico, silencioso y vital que sostiene la matriz agroindustrial del sudoeste bonaerense, está enviando señales de alerta máxima. Una investigación aplicada de vanguardia, liderada por profesionales de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Bordenave, ha completado la actualización del histórico Atlas de Suelos para los partidos de Bahía Blanca y Coronel Rosales. El diagnóstico, tras comparar los registros cartográficos de 1966 con los nuevos muestreos georreferenciados realizados entre 2022 y 2023, es contundente: casi seis décadas de sistemas productivos con baja tasa de reposición han alterado severamente la salud química y física del territorio.
Una degradación silenciosa pero profunda
La investigación científica no deja lugar a dudas: los suelos cambiaron y los datos lo confirman. El análisis evolutivo demuestra que los parámetros de fertilidad natural han sufrido un retroceso crítico en el transcurso de los últimos 57 años. Esta pérdida de calidad compromete de manera directa la resiliencia de la capa arable, disminuye la productividad y eleva la vulnerabilidad de los sistemas frente a eventos climáticos extremos como las sequías recurrentes que azotan a la región.
Los tres indicadores químicos clave analizados revelan modificaciones drásticas:
- Materia Orgánica (-20%): Se registró una disminución promedio del 20% en todo el territorio. Este retroceso implica una menor estabilidad en la estructura del suelo, menor capacidad para retener nutrientes esenciales y una alarmante reducción en la eficiencia para almacenar el agua de lluvia.
- Fósforo Disponible (-79%): El dato más crítico del informe arroja una reducción del 79% en la superficie regional que históricamente ostentaba altos contenidos de fósforo disponible (>40 ppm). Hoy en día, la superficie con deficiencia severa de este mineral se ha generalizado de forma preocupante.
- Acidificación en aumento (+15 puntos porcentuales): Se constató un incremento de 15 puntos porcentuales en la superficie con presencia de suelos marcadamente ácidos (aquellos que registran un pH inferior a 5.5). La tendencia a la acidificación reduce drásticamente la eficiencia en el uso de los nutrientes por parte de los cultivos.
Las limitantes físicas predominantes: El factor "Tosca"
El estudio del INTA Bordenave no se limitó al perfil químico de los lotes; también ratificó y precisó las complejas limitantes físicas estructurales que condicionan la producción en los partidos de Bahía Blanca y Coronel Rosales.
En términos de textura, el 45,6% del área bajo estudio presenta una textura franco-arenosa, consolidándose como la característica física predominante en la región. Si bien esto otorga cierta facilidad de labranza, configura perfiles con baja retención hídrica natural y propensos a la erosión si no se implementan coberturas vegetales permanentes o rotaciones adecuadas.
Sin embargo, la restricción edáfica más severa y persistente está determinada por la presencia de tosca de manera subsuperficial. Los mapas actualizados arrojan que más del 50% del área cuenta con perfiles menores a los 70 centímetros de profundidad efectiva. Asimismo, el 62% del área total registra una profundidad de la capa arable de apenas 11 a 30 centímetros de espesor.
Esta escasa profundidad efectiva actúa como una verdadera barrera física infranqueable que:
- Restringe severamente el desarrollo radicular profundo de los cultivos agrícolas y de las pasturas ganaderas.
- Limita drásticamente la capacidad máxima del perfil para almacenar reservas de agua.
- Expone a los establecimientos agropecuarios a caídas brutales del rendimiento ante ventanas prolongadas de escasez de precipitaciones (incremento del riesgo de sequía).
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Metodología de precisión: Del papel al Sistema de Información Geográfica (SIG)
Para trazar este mapa evolutivo de alta fidelidad, el equipo de profesionales del INTA ejecutó un riguroso protocolo científico dividido en cinco etapas fundamentales:
- Digitalización y georreferenciación: Se tomó como base el mapa original en papel del Atlas de Suelos de 1966 (realizado originalmente por Bazzo y colaboradores) y se procesó mediante herramientas digitales modernas.
- Remuestreo de sitios históricos: Se identificaron con precisión 30 sitios históricos de muestreo, seleccionando puntos altamente representativos del área actual.
- Análisis de laboratorio: Se recolectaron nuevas muestras en los periodos 2022-2023 para determinar de forma analítica los niveles actuales de materia orgánica, pH y parámetros químicos.
- Interpolación espacial: Mediante el uso de softwares de Sistemas de Información Geográfica (SIG), se generaron las superficies continuas de cada parámetro sobre el mapa regional.
- Comparación temporal (1966-2023): Se contrastó la distribución espacial del pasado con la actual para evaluar científicamente las tendencias de degradación y cambios estructurales. Los autores aclararon que la comparación se realizó a partir de superficies cartográficas y no de manera puntual sitio a sitio, preservando la coherencia estadística del modelo.
Conocer para conservar, medir para recuperar
Los resultados expuestos en esta actualización del Atlas representan una hoja de ruta fundamental tanto para las políticas públicas como para la gestión privada en las tranqueras. Los autores del estudio enfatizan que el primer paso para revertir estos procesos es la toma de decisiones basada en la evidencia científica regional.
La caracterización físico-química precisa brindada por el INTA Bordenave se vuelve la llave maestra para que asesores técnicos y productores locales modifiquen el manejo tradicional, orientándolo hacia la gestión del riesgo y esquemas de producción más sustentables. La reposición estratégica de nutrientes, la fertilización fosforada, el manejo biológico de la materia orgánica y el cuidado de los perfiles superficialmente ya no son alternativas opcionales: constituyen una necesidad imperiosa para mitigar el impacto ambiental, estabilizar los rendimientos y asegurar la resiliencia económica del sudoeste bonaerense de cara al futuro.
Ficha Técnica del Estudio
- Autores: Andrea Lauric, Fabián Marini, Gerónimo De Leo, Liliana Scoponi, Carlos Torres Carbonell y Alejandro Pezzola.
- Unidad de Origen: INTA Bordenave — Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Bordenave. Investigación aplicada para una producción más sustentable.
- Encuadre del Proyecto: 1.7.2.L2.PD.I091 - Herramientas de gestión de riesgos, reducción de impactos y resiliencia.
- Coordinación General del Proyecto: Dr. Mg. Biol. Diego Pons.





