ESCUDO MAGNETICO

Qué es la Anomalía del Atlántico Sur que avanza sobre Argentina y preocupa a la NASA

Científicos confirman un debilitamiento en el escudo magnético de la región. El fenómeno se desplaza hacia el oeste y se divide en dos centros de intensidad, afectando directamente a las telecomunicaciones y la tecnología satelital.

Ambiente 25/06/2026 Hora: 16:48
Qué es la Anomalía del Atlántico Sur que avanza sobre Argentina y preocupa a la NASA
Qué es la Anomalía del Atlántico Sur que avanza sobre Argentina y preocupa a la NASA

El campo magnético de la Tierra actúa como un escudo invisible pero vital, protegiéndonos de las ráfagas constantes de radiación solar y cósmica. Sin embargo, esta barrera natural no es uniforme. En una vasta región que abarca a la Argentina, Sudamérica y parte del océano Atlántico, el escudo presenta una marcada debilidad conocida formalmente como la Anomalía Magnética del Atlántico Sur (AMAS). 

En los últimos meses, informes conjuntos de centros globales de geología, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA han encendido alertas técnicas al constatar que esta "abolladura" espacial está mostrando un comportamiento sumamente dinámico: se debilita progresivamente, se expande hacia el territorio continental y se desplaza con dirección al oeste a un ritmo aproximado de 20 kilómetros por año.

 

Un "bache" en el espacio provocado por el corazón de la Tierra

Contrario a lo que se podría suponer, el origen de este fenómeno no se encuentra en el espacio exterior, sino a miles de kilómetros bajo nuestros pies. La anomalía es producida por el movimiento constante de materiales metálicos líquidos —hierro y níquel fundidos— localizados en el núcleo externo de la Tierra. Este "motor" interno, bautizado por los geofísicos como geodínamo, genera las corrientes eléctricas que le dan forma al magnetismo del planeta. 

Debido a modificaciones en los flujos internos del núcleo, el campo magnético del Atlántico Sur ha perdido fuerza estructural. Las últimas observaciones satelitales revelaron un dato que desconcierta a la comunidad científica: el núcleo mínimo de la anomalía se está dividiendo en dos celdas independientes bien diferenciadas. Una se mantiene más cerca de las costas de África sudoccidental y la otra ejerce una influencia creciente sobre el Cono Sur Americano

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La 'abolladura' del campo magnético sobre el Cono Sur monitorizada por agencias espaciales. / Science Alert

 

¿Hay riesgos para la salud humana?

Los expertos son categóricos al llevar tranquilidad a la población: el fenómeno no afecta la salud física de las personas en la superficie. La atmósfera terrestre sigue siendo lo suficientemente densa como para bloquear la radiación nociva a nivel del suelo. No provoca cambios climáticos directos ni enfermedades cutáneas. El verdadero peligro de este debilitamiento magnético apunta, de forma casi exclusiva, a la infraestructura tecnológica

 

Consecuencias drásticas en la órbita baja y la conectividad

Al estar el escudo protector debilitado, los cinturones de radiación de Van Allen (zonas donde se concentran partículas cargadas de energía) descienden a altitudes mucho menores de lo habitual en nuestra región. Esto expone de forma directa a los dispositivos artificiales: 

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  • Daños mecánicos en satélites: Las naves y satélites meteorológicos o de comunicaciones que orbitan en niveles bajos sufren un bombardeo masivo de protones de alta energía. Esto puede provocar cortocircuitos internos, pérdida de datos e incluso la rotura total de sus sistemas electrónicos si no se apagan preventivamente al pasar por el cielo austral

  • Fallas en sistemas de navegación y radio: La interacción de los vientos solares con la atmósfera superior en la zona de la anomalía deforma las capas ionosféricas. Esto se traduce en alteraciones o cortes temporales en la correcta propagación de señales de ondas de radio de alta frecuencia y sistemas de geolocalización (GPS), esenciales para la aeronavegación comercial y el transporte marítimo.

  • Peligro para misiones espaciales: Telescopios espaciales y estaciones tripuladas registran "falsos positivos" y bloqueos temporales en sus instrumentos cuando cruzan el perímetro de la anomalía.

 

Monitoreo nacional

Frente a un escenario de conectividad global cada vez más dependiente de las redes de internet satelital y la estabilidad digital, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina participa activamente junto a consorcios internacionales en el seguimiento técnico del suceso.

A través del uso de herramientas tecnológicas de última generación instaladas en estaciones de Tierra y datos recolectados por constelaciones de satélites como la misión Swarm, se busca predecir de forma exacta los cambios de intensidad geomagnética. El objetivo es diseñar sistemas de contingencia que protejan las redes informáticas y la infraestructura crítica del país ante futuras tormentas solares que puedan golpear directamente este "bache" desprotegido del hemisferio sur.

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