Encuesta junio 2026: se frena la desaprobación a Milei, pero el 61% de los argentinos no llega a fin de mes
El último Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix revela que el rechazo a la gestión presidencial bajó al 56,6%. Sin embargo, el 64% califica de forma negativa la situación del país, los salarios siguen en rojo y ni siquiera la expectativa por el Mundial logra romper la grieta política.
El escenario político y social de la Argentina muestra sus primeras señales de reconfiguración a mitad de año. Tras varios meses de caída continua, la gestión del presidente Javier Milei experimenta un alivio en sus indicadores de rechazo. Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por la consultora Zentrix, correspondiente al mes de junio de 2026, la desaprobación del mandatario retrocedió al 56,6%, marcando un freno a tres meses consecutivos de aumentos en los que el descontento había trepado desde el 53,3% en marzo hasta el 61,2% en mayo.

Sin embargo, este retroceso de la desaprobación no se tradujo de forma directa en un crecimiento de la militancia o el apoyo ciego. La aprobación a la gestión presidencial se mantuvo prácticamente congelada en un 33,2% (apenas un punto arriba del 32,2% registrado en mayo). El fenómeno real detrás de los números es un sutil desplazamiento de la sociedad hacia la neutralidad: el segmento de ciudadanos que "ni aprueba ni desaprueba" escaló al 10%, registrando el valor más alto de la serie histórica que la consultora inició en septiembre de 2025. En términos llanos, quienes abandonan la crítica dura no pasan a las filas del oficialismo, sino que se ubican momentáneamente en la vereda de la indiferencia.
El Mundial de fútbol, otra víctima de la grieta
El estudio de Zentrix —realizado sobre 1.297 casos válidos a nivel nacional entre el 15 y el 22 de junio— coincide con el desarrollo de la Copa del Mundo. Lejos de actuar como el histórico anestésico social o un catalizador de alegría unánime, el fútbol profesional quedó firmemente entrampado en la polarización política del país.
Apenas el 20,7% de los argentinos considera que un buen desempeño de la Selección Nacional podría mejorar genuinamente el humor social del país. En contrapartida, un 56% sostiene que esto ocurriría sólo de forma "parcial" y un 21,2% lo descarta de plano. Al desglosar los datos por afinidad política, la brecha es elocuente: el 31,4% de los votantes oficialistas se muestra optimista respecto al impacto del certamen deportivo en el ánimo colectivo, mientras que en el arco opositor esa expectativa se desploma al 13,7%.

La mirada de sospecha también se invierte al evaluar la coyuntura. Ante la consulta de si el Mundial funciona como un elemento de distracción frente a la crisis, el 28,1% de los votantes opositores afirma que sí —alimentando el clásico argumento de que el Ejecutivo utiliza el evento para invisibilizar la realidad económica—, frente a un escaso 15,9% de los seguidores de Milei que comparte esa visión. En conclusión, el freno en la caída de la popularidad del presidente responde a dinámicas de su propia gestión y no a un artificial "envión mundialista".
La economía real: la profunda grieta entre el bolsillo y el relato
El motivo central por el cual la estabilización política de la Casa Rosada no se traduce en optimismo popular es estructural y tiene su raíz en el bolsillo de los ciudadanos. El 64% de la población evalúa la situación económica del país como mala o muy mala. Si bien este diagnóstico macroeconómico es severo, la percepción cambia levemente al mirar el ombligo familiar: el 41,7% califica de forma negativa su propia economía personal. Esta brecha de más de 22 puntos porcentuales revela que el malestar se decodifica principalmente como una crisis de índole colectiva antes que un fracaso estrictamente individual.
La fragilidad económica cala hondo en la autopercepción de clase social. El 50,2% de los consultados se ubica a sí mismo en los estratos bajo o medio-bajo, mientras que un exiguo 10,5% afirma pertenecer a la clase alta.
El drama cotidiano más acuciante se observa en la capacidad de subsistencia con los ingresos del mes:
- El 61% de los encuestados afirma que sus ingresos mensuales le alcanzan, como máximo, hasta el día 20 del mes.
- El 24,3% manifiesta llegar justo a fin de mes, pero con nula capacidad de ahorro.
- Apenas un 13% de la población declara contar con un margen financiero que le permite ahorrar.
Al cruzar estas variables con el voto emitido en las elecciones legislativas de 2025, el impacto económico adquiere dimensiones ideológicas. Mientras que entre los votantes oficialistas el 45,3% pasa severas dificultades antes del día 20, en el universo opositor la cifra trepa de forma alarmante al 71,3%. Esto demuestra que la crisis muerde a todos, pero golpea con saña psicológica y material a aquellos que ya desconfiaban de la hoja de ruta libertaria.
Desconfianza en el INDEC y salarios en rojo
El informe también expone una marcada distancia entre las estadísticas oficiales y el día a día en los comercios. El 68,8% de los argentinos asegura que el índice de inflación que publica mensualmente el INDEC no refleja fielmente la suba de precios que experimentan en su vida cotidiana. Aunque la desconfianza descendió levemente respecto del pico de mayo (cuando se ubicaba en el 70,6%), el recelo social hacia las cifras oficiales continúa en niveles críticos.
A su vez, la licuación de los ingresos parece haber encontrado un piso alto, pero sin mejorías a la vista: el 86,1% de los encuestados sostiene que su salario está perdiendo la carrera contra la inflación. Este indicador clave se mantiene congelado en una franja alta desde marzo. Lo verdaderamente llamativo es que el diagnóstico es unánime incluso dentro de las filas del Gobierno: el 70,2% de quienes votaron a Milei reconoce que sus ingresos pierden poder adquisitivo, una percepción que se vuelve casi total entre los opositores, alcanzando el 96,6%.
Corrupción y Milei: los nombres del problema
Al relevar de forma abierta y en una sola palabra cuál es el principal problema que aqueja a la República Argentina, las respuestas arrojaron una fuerte personalización. El concepto de "Corrupción" se coronó como el más repetido, seguido inmediatamente por el apellido "Milei", desplazando del segundo lugar a la categoría abstracta de "Economía".
En la medición con opciones cerradas se repite la tendencia:
- Corrupción: Lidera el ranking con el 51,3%.
- Ingresos / Salarios: Ocupa el segundo puesto con el 48,2%.
- Incertidumbre económica: Cierra el podio con el 37,1%.
Más atrás se posicionan el desempleo (27,8%), los incrementos en las tarifas de servicios públicos (25,4%) y la inseguridad (24%).
Las expectativas hacia el futuro inmediato tampoco invitan al optimismo. El 55,1% de la ciudadanía mantiene una mirada fuertemente pesimista y cree que "lo peor está por venir" en materia económica, frente a un 24% que se esperanza con que "lo peor ya pasó". Aquí la grieta expone su grieta más profunda: el 55,4% de los votantes oficialistas confía en que la tormenta ya quedó atrás; en la vereda opuesta, el 83,6% vaticina tiempos aún más oscuros y sólo un 3,4% comparte la ilusión gubernamental.
El mapa de la imagen: Milei y Kicillof, espejos invertidos
En el apartado de las figuras políticas nacionales, junio ratificó el escenario de estabilización. La imagen negativa de Javier Milei retrocedió al 56,1%, mientras su imagen positiva se ancló en el 33,8%. A pesar del leve alivio, el mandatario sigue registrando el diferencial neto más adverso de la dirigencia nacional (-22,4 puntos). Su fortaleza sigue estando entre los menores de 40 años (donde roza un empate técnico con 43,2% de positiva y 46,6% de negativa), los hombres (35,8%) y los residentes del interior del país (37,3%). Su núcleo de rechazo más duro se consolida en las mujeres mayores de 40 años del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
En la vereda de enfrente, el gobernador bonaerense Axel Kicillof dibuja un mapa político prácticamente idéntico pero invertido. Con una imagen negativa del 44% y una positiva del 38,1% (diferencial de -13,8 puntos), Kicillof encuentra su mayor capital político entre las mujeres (47%), los mayores de 60 años (44,7%) y en la región metropolitana (42,5%). Sus peores números, de manera simétrica, se ubican entre los varones jóvenes del interior del país.
Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, cosecha un 52% de imagen negativa frente a un 38,6% de positiva. A diferencia de Milei y Kicillof, Bullrich exhibe una base de opinión pública consolidada que no se altera por cuestiones generacionales, manteniendo su apoyo parejo en todas las edades, aunque conserva un mejor rendimiento entre los hombres del interior del país.
La gran sorpresa del monitor la da, por tercer mes consecutivo, la dirigente de izquierda Myriam Bregman, quien se consagra como la única referente nacional evaluada con un saldo o diferencial a favor (+3,8 puntos). Bregman ostenta un 44,1% de imagen positiva contra un 40,3% de negativa, impulsada exponencialmente por el voto femenino, donde alcanza un 54,2% de aprobación —la cifra de respaldo más alta registrada para cualquier dirigente en todo el informe de Zentrix—.





