La inflación en Bahía Blanca continuó en descenso y cerró el primer semestre en 1,7%
De acuerdo al último informe del CREEBBA, la variación de precios de junio mostró una desaceleración respecto de mayo. El rubro Vivienda encabezó las subas empujado por las tarifas eléctricas , mientras que Alimentos y bebidas registró el menor incremento.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en la ciudad de Bahía Blanca consolidó su tendencia a la baja durante el mes de junio de 2026, al registrar una variación mensual del 1,7%. Esta cifra representa una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales en comparación con el 2,1% reportado en mayo. Con este último dato provisto por el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA), la inflación acumulada a lo largo del primer semestre del año se ubicó en un 15,4% , en tanto que la medición interanual alcanzó el 30,7%.
La trayectoria del indicador general confirma un sendero de estabilización en los precios de la región, mostrando un promedio mensual del 2,3% para el período comprendido entre julio de 2025 y junio de 2026, una marca visiblemente inferior al 2,8% registrado en el ciclo anual previo.
Los rubros que más aumentaron
El comportamiento sectorial durante junio estuvo fuertemente marcado por el ajuste en los servicios y bienes regulados. El capítulo de Vivienda lideró con holgura los incrementos con una suba del 5,3%. Este salto estuvo traccionado principalmente por el fuerte impacto en las tarifas de electricidad, que aumentaron un 8,8% , seguidas por los materiales y mano de obra para la construcción (5,3%) y el bloque de servicios sanitarios, gas y otros combustibles (4,7%).
En el orden de mayores aumentos le siguió Esparcimiento, que evidenció un crecimiento del 3,6% debido a las alzas estacionales en hoteles y excursiones (11%) y el transporte por turismo (9,5%). En tercer lugar se ubicó Educación con una variación del 2,4%, empujada por el incremento en útiles escolares (4,4%) y las cuotas de la educación formal (2,3%). Finalmente, el sector de Salud subió un 2,1% , donde las prepagas y los servicios auxiliares aumentaron un 2,6%.

Alimentos en calma y bajas sensibles
En la otra vereda, el rubro más sensible para el bolsillo familiar, Alimentos y bebidas, fue el que registró el menor incremento del mes, anotando apenas un 0,7%. A pesar de esta calma generalizada en las góndolas, el monitoreo del CREEBBA sobre una canasta de veinte variedades básicas detectó fuertes dispersiones: el tomate pegó un salto del 20,4%, la harina de maíz subió un 11,1% y la manzana un 8,2%. En contrapartida, se aliviaron los costos de la naranja y la yerba (con una baja del 9,4% en ambos casos), acompañados por un descenso del 7% en los fideos secos.
Comportamiento por categorías
Al analizar el IPC según el tipo de bienes y servicios, la categoría de los Regulados se posicionó en la cima con una tasa de expansión del 4,6% , fundamentada por las mencionadas subas en la luz y el transporte urbano (6%). Los productos Estacionales avanzaron un 3,1% tras tres meses consecutivos de caídas , donde el incremento en la ropa exterior para hombres (4,9%) compensó las bajas en el calzado y en las frutas frescas (-11,7%). Por último, la denominada Inflación Núcleo —que excluye los comportamientos estacionales y regulados— dio una señal muy positiva al ubicarse en un 1% mensual , desacelerándose casi un punto respecto al valor medido en mayo.
Por su estructura económica global, los servicios (2,5%) continuaron ajustándose por encima de los bienes de consumo (1,2%) durante el sexto mes del año.





