INTA Bordenave demuestra cómo la intensificación revoluciona la ganadería en el sudoeste bonaerense
Un reciente informe técnico elaborado por investigadores de la Estación Experimental compara el modelo de ciclo completo intensificado de la Unidad Experimental de Producción Animal (UEPA) con el sistema tradicional de la región subhúmeda. Los resultados son contundentes: la producción de carne casi se triplica y el margen bruto por hectárea se cuadruplica.
Las diferencias en el uso de tecnologías entre los establecimientos ganaderos del sudoeste bonaerense subhúmedo están marcando una brecha histórica. En un escenario climático restrictivo y con una marcada variabilidad interanual de lluvias, la pregunta que desvela a productores y asesores de nuestra región es siempre la misma: ¿Cómo ganar eficiencia y rentabilidad sin depender exclusivamente del factor climático?
Un equipo de especialistas del INTA Bordenave y de la Universidad Nacional del Sur (UNS) —integrado por los ingenieros agrónomos Carlos Torres Carbonell, Andrea Bolletta, Sebastian Lagrange, Maximiliano Alonso, Andrea Lauric y Gerónimo De Leo— acaba de publicar un informe que echa luz sobre este interrogante. A través de un riguroso estudio de caso, compararon el desempeño de la Unidad Experimental de Producción Animal (UEPA) del INTA (ubicada en el partido de Puán) con el sistema representativo predominante en el Sudoeste Bonaerense (SSB).
Los datos obtenidos demuestran que la brecha productiva y económica a favor de la intensificación tecnológica es abismal.
La llave del éxito: Diversificación forrajera frente al monocultivo del "campo natural"
La principal ventaja del modelo propuesto por el INTA radica en la planificación estratégica de lo que comen los animales. Mientras que el sistema ganadero regional típico del sudoeste se apoya de manera casi exclusiva en el campo natural (84% de su superficie) y apenas destina un 16% a pasturas implantadas, el modelo del INTA Bordenave presenta un esquema de alta diversidad y complementariedad:
- 35% de la superficie está destinada a pasturas perennes templadas (alfalfa y gramíneas).
- 17% a pasturas megatérmicas como el pasto llorón.
- 27% a verdeos de invierno (Avenas seleccionadas por INTA Bordenave).
- 21% a verdeos de verano (maíz).
Este diseño le permite al INTA implementar un esquema de doble cultivo en el 27% del área total , garantizando forraje de alta calidad durante todo el año y eliminando los temidos "baches forrajeros" de la región.
Además, el informe destaca una innovación adaptada localmente: la incorporación del sainfoin (Onobrychis viciifolia) en un 5% de la superficie. Esta leguminosa perenne (introducida desde Canadá) posee taninos condensados que optimizan el uso de la proteína en el rumen de los animales, mejoran la ganancia de peso y previenen por completo el timpanismo espumoso (empaste).
Tres veces más carne por hectárea
Al haber más y mejor alimento disponible de forma estable, los indicadores productivos de la UEPA barren por completo a los promedios regionales.
El modelo del INTA logra sostener una carga animal total de 0,96 equivalentes vaca por hectárea (EV/ha) frente a los modestos 0,56 EV/ha del sistema regional , lo que representa una capacidad de carga un 71% superior. Pero el salto verdaderamente revolucionario se da en la conversión del pasto en kilos: gracias a ganancias diarias de peso (GDP) en invernada que promedian los 0,81 kg/día (frente a 0,50 kg/día del esquema regional), el tiempo de terminación de los machos se reduce de 20,4 meses a solo 10 meses.
El impacto final en la balanza es contundente: el sistema regional produce 69,5 kg de carne por hectárea al año, mientras que el INTA Bordenave alcanza los 194,2 kg/ha/año. Casi tres veces más carne en la misma superficie.
Los números mandan: Una hectárea tecnológica rinde por cinco tradicionales
En el plano económico, los detractores de la intensificación suelen argumentar que "producir más cuesta demasiado caro". El estudio desmitifica este concepto mediante un análisis de costos actualizado a valores de comienzos de 2026 (con valores de referencia de USD 5 por ternero y USD 3,2 por novillo).
Es real que el planteo del INTA demanda una mayor inversión: los costos directos totales ascienden a 271,8 USD/ha, frente a los 110,8 USD/ha del sistema SSB. Sin embargo, la explosión en los ingresos netos (762,4 USD/ha en el INTA vs 199,3 USD/ha en la región) desactiva cualquier duda: el margen bruto de la Unidad del INTA es de 490,6 USD por hectárea, mientras que el regional se queda en apenas 88,5 USD.
Esto significa que el sistema tecnológico logra cuadriplicar con creces (+454%) el margen económico de la región. Llevado a una equivalencia directa: ¡Una hectárea con el paquete tecnológico del INTA genera el mismo resultado económico que 5,54 hectáreas del modelo tradicional! Los técnicos destacan que esta eficiencia se mantiene robusta incluso si se analizan ciclos con precios históricos deprimidos o desfavorables.
Manual de bolsillo: ¿Qué debe cambiar el productor tranqueras adentro?
El informe de Torres Carbonell y su equipo no se queda en la teoría económica; traza una hoja de ruta directa para los productores locales que decidan iniciar la transformación de sus campos:
- Avanzar hacia el ciclo completo: Dejar de ser meros criadores que venden el ternero liviano. El valor agregado real para el Sudoeste está en recriar y terminar los animales en el propio establecimiento.
- Diversificar la oferta forrajera: Combinar pasturas perennes templadas, megatérnicas y verdeos. La clave es la estabilidad quincena a quincena para erradicar las caídas de peso invernales o estivales.
- Ajustar la carga animal de forma precisa: No tener miedo de aumentar el número de animales por hectárea siempre y cuando esté respaldado por la nueva oferta forrajera planificada.
- Manejo rotativo y planificado del pastoreo: Monitorear el remanente de las pasturas (como las alfalfas) para maximizar la conversión de pasto en carne.
El valor de la investigación local
Desde SudOeste B.A. venimos acompañando de cerca el trabajo de la EEA INTA Bordenave. Este informe técnico vuelve a poner de manifiesto que la investigación pública articulada con la extensión en el territorio es la herramienta más potente que posee nuestra región para acortar las brechas productivas. En zonas de alta vulnerabilidad climática como los partidos de Puán, Bahía Blanca, Tornquist o Saavedra, la tecnología de procesos y de manejo no es un lujo: es la garantía de permanencia y rentabilidad de las familias rurales. La evidencia científica y económica ya está sobre la mesa; el desafío ahora está tranqueras adentro.
Para analizar en detalle las planillas de costos, el diseño de la base forrajera y los indicadores metodológicos, acceder al documento original titulado "Intensificación ganadera y resultados económicos: la experiencia del modelo productivo de INTA Bordenave respecto del modelo regional" haciendo clic directamente en el Repositorio Oficial del INTA.




