Argentina registró una baja de 341.396 empleos formales y el cierre de 28.262 empresas bajo la gestión de Milei
Un análisis realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalla las variaciones de empleo y empleadores entre noviembre de 2023 y abril de 2026, señalando a la industria, el comercio y la construcción como los sectores con mayores cambios
La velocidad y profundidad de la contracción del mercado de trabajo en la Argentina ha alcanzado niveles críticos. Durante los primeros 28 meses de la administración del presidente Javier Milei —un período comprendido entre noviembre de 2023 y abril de 2026—, el entramado productivo nacional experimentó una severa reconfiguración signada por la destrucción de empleo formal y el cierre sistemático de miles de unidades empleadoras en todo el territorio nacional.
De acuerdo con el último reporte elaborado por el prestigioso Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en los registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la economía argentina sufrió la pérdida neta de 341.396 puestos de trabajo registrados en unidades productivas. Esta cifra representa una caída del 3,46% del universo de trabajadores asalariados formales del sector privado, lo que equivale a la preocupante cifra de 385 empleos destruidos por día de manera ininterrumpida.
El impacto sobre las empresas no ha sido menor. En el mismo lapso temporal analizado, la masa de empleadores registrados en el país se redujo en 28.262 casos. Esta contracción del tejido empresarial refleja la desaparición de un promedio neto de 30 empresas por jornada, un fenómeno que expone las extremas dificultades operativas de las pymes frente al desplome de la actividad económica interna, el encarecimiento de costos fijos y la redefinición del modelo productivo.
Los sectores más castigados: de las góndolas a las fábricas
La crisis no ha golpeado a todos los sectores con la misma intensidad. Al examinar el comportamiento de los empleadores en términos absolutos, el sector de "Comercio al por mayor y al por menor, y reparación de vehículos" se erige como la principal víctima de la recesión generalizada. Este rubro clave para la economía urbana registró una pérdida neta de 7.567 empleadores, asfixiado por el desplome persistente del consumo de los hogares.
En términos relativos, sin embargo, el porcentaje de caída más drástico se concentró en el sector de Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales, que lideró el desplome con una contracción del 16,7% en su base de empleadores, seguido muy de cerca por el sector de Servicio de transporte y almacenamiento, con una contracción del 16,5% de sus firmas operadoras (una baja absoluta de 6.523 prestadores).
En lo que respecta a la destrucción de puestos laborales, la Industria Manufacturera se ubica a la cabeza en la sangría de personal asalariado registrado. El sector fabril acumuló una reducción de 82.173 puestos de trabajo en el período analizado. Este retroceso histórico ilustra de manera contundente los efectos del freno en la producción industrial y el viraje hacia la flexibilización.
No obstante, si se mide la contracción del empleo en términos relativos, el sector de la Construcción ostenta el récord más alarmante con un derrumbe del 15,8% en el volumen de sus puestos de trabajo, lo que se traduce en 75.426 empleos menos. Esta estrepitosa caída está directamente asociada al virtual congelamiento de la obra pública y al impacto adverso en los proyectos privados producto de la inestabilidad de costos.
Hogares en crisis: El alarmante termómetro de las casas particulares
El análisis del CEPA pone el foco sobre una veta extremadamente sensible: el trabajo en casas particulares. En estos 28 meses de gestión, este segmento sufrió una caída de 28.267 puestos de trabajo registrados, lo que equivale a la pérdida de poco más de 35 puestos de trabajo formal por día.
El empleo doméstico funciona en la economía argentina como un termómetro social instantáneo. Al tratarse de un gasto prescindible en momentos de severa estrechez económica para las familias de clase media y alta, las bajas masivas de estas trabajadoras evidencian el profundo deterioro del poder adquisitivo de los sectores que tradicionalmente demandan este servicio.
El tamaño sí importa: pymes cerradas, grandes empresas expulsoras
Uno de los hallazgos más reveladores del informe es la asimetría de la crisis según la escala productiva de las organizaciones. Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo demuestran que las micro, pequeñas y medianas empresas (aquellas de hasta 500 empleados) sufrieron de forma casi exclusiva la desaparición física como empleadores activos.
Específicamente, el 99,77% del total de empresas que dejaron de operar en el sistema de seguridad social (un total de 28.196 firmas) pertenecían al segmento de hasta 500 trabajadores. Por su parte, las grandes corporaciones de más de 501 empleados apenas explicaron el 0,23% de las firmas desaparecidas, sumando solo 66 casos a nivel país.
Sin embargo, la paradoja de este escenario radica en que, si bien las pymes encabezaron los cierres definitivos, fueron las grandes empresas las mayores expulsoras netas de mano de obra.
El 68,65% de la pérdida global de empleo (equivalente a 234.354 trabajadores menos) se concentró en firmas de más de 500 empleados. Estas corporaciones redujeron drásticamente sus dotaciones de personal, pasando de un plantel conjunto de 4.782.973 trabajadores en noviembre de 2023 a 4.548.619 en abril de 2026 (una caída del 4,90%). En contraste, las empresas de menor tamaño redujeron su personal en un porcentaje mucho menor (2,11%), recortando un total de 107.042 trabajadores en el mismo intervalo.
Estos números sugieren que el estrato de las grandes corporaciones cuenta con la espalda financiera y la flexibilidad operativa necesarias para sostener su personería como empleadores mediante planes de retiros voluntarios, despidos masivos o reestructuraciones de personal, mientras que las pymes medianas y pequeñas no logran asimilar los costos y se ven directamente obligadas a declarar el cese definitivo de sus operaciones comerciales.
Hacia dónde marcha el mercado laboral argentino
El panorama laboral consolidado al cabo de los primeros 28 meses de la administración libertaria dibuja una tendencia de precarización estructural. Al sumar a los asalariados formales de las unidades productivas con el personal registrado del sector de casas particulares, la cifra de destrucción de puestos asciende a 369.663 trabajadores menos en poco más de dos años, consolidando una tasa promedio de destrucción de 420 empleos formales privados por día.
Especialistas del CEPA advierten que este vaciamiento del empleo privado no solo incrementa los índices de desocupación directa, sino que presiona fuertemente sobre el crecimiento de la informalidad y el cuentapropismo de subsistencia. En un marco de desregulación y debilitamiento de los convenios colectivos, el empleo remanente se enfrenta, además, a una persistente pérdida del poder real de compra, condicionando severamente las posibilidades de una recuperación económica vigorosa en el mediano plazo.
Nota elaborada a partir del informe oficial "Análisis de la dinámica laboral y empresarial bajo la gestión de Javier Milei" del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicado en Julio de 2026 sobre datos consolidados de la SRT a abril de 2026.




