La morosidad de las familias argentinas escala al 12,3% en bancos y roza el 30% en billeteras virtuales
Un informe del Centro de Economía Política Argentina señala que 5,8 millones de personas registran atrasos en el pago de sus deudas. El deterioro del crédito acumula 19 meses de subas consecutivas, impulsado por el uso de préstamos personales y tarjetas para cubrir gastos corrientes, la pérdida del poder adquisitivo y el incremento del incumplimiento en el segmento juvenil.
El sistema financiero argentino registra el nivel de morosidad más alto de las últimas dos décadas. De acuerdo con el último informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en base a datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la Central de Deudores (CENDEU) procesados a mayo de 2026, la irregularidad del crédito en el sector privado no financiero alcanzó un 7,6% en el sistema bancario tradicional. El indicador acumula 19 meses consecutivos de incrementos desde noviembre de 2024, cuando se ubicaba en un 1,5%.
El fenómeno presenta un comportamiento marcadamente asimétrico entre los actores económicos: mientras que el incumplimiento en las empresas se posicionó en un 3,0%, el ratio de irregularidad entre las familias trepó al 12,3% en las entidades bancarias y alcanzó un 29,6% en los proveedores no financieros de crédito, categoría integrada principalmente por billeteras virtuales y empresas de tecnología financiera (Fintech). Al considerar la totalidad del sistema financiero (bancos y billeteras en conjunto), la morosidad general del segmento de hogares se ubica en torno al 15,5%.
Préstamos personales y tarjetas: los principales focos de atraso
El deterioro del cumplimiento en los hogares se concentra en dos herramientas de financiamiento masivo: los préstamos personales y las tarjetas de crédito. Ambas líneas explicaron el 73% del saldo irregular total registrado por los bancos en abril de 2026. En dicho mes, el saldo en mora acumulado por préstamos personales trepó a 3,2 billones de pesos, mientras que la financiación con tarjetas en situación de irregularidad alcanzó los 2,8 billones de pesos.
La evolución temporal muestra un cambio de tendencia iniciado a fines de 2024. En el caso de los préstamos personales, la tasa de morosidad pasó del 3,3% en octubre de 2024 al 14,9% en abril de 2026. Por su parte, el atraso en el pago de tarjetas de crédito se elevó del 1,6% al 12,5% en el mismo período.
El impacto en las billeteras virtuales y la migración de deuda
En el ámbito de las billeteras virtuales, la mora saltó del 7,3% en noviembre de 2024 al 29,6% en mayo de 2026. Este registro supera el máximo histórico anterior de mayo de 2020, cuando el ratio se había ubicado en un 27,1% durante el período de parálisis de la actividad por la pandemia de COVID-19. La correlación estadística entre la irregularidad bancaria y la no bancaria para el período analizado se situó en 0,993, evidenciando un acople casi simultáneo entre ambas plataformas.
En términos de personas, la CENDEU computó a mayo de 2026 un total de 20,9 millones de deudores en el sistema global, de los cuales 5,8 millones registran al menos una deuda en situación irregular. Al comparar con febrero de 2024, momento previo a la aceleración de este proceso, la cantidad total de morosos casi se duplicó, pasando de 3,3 millones a 5,8 millones (un incremento del 76,0%).
La distribución de los 5,8 millones de deudores con atrasos evidencia la siguiente composición:
- 3,4 millones de personas mantienen deudas morosas exclusivamente con billeteras virtuales.
- 1,3 millones de personas registran incumplimientos únicamente con entidades bancarias.
- 1,1 millones de personas presentan morosidad en forma simultánea con ambos tipos de proveedores.
El informe describe que el número de deudores exclusivos de los bancos disminuyó de 9,0 a 7,3 millones entre febrero de 2024 y mayo de 2026, mientras que los deudores exclusivos de billeteras virtuales aumentaron de 4,8 a 6,4 millones. Esta dinámica responde a un repliegue de los bancos en el otorgamiento de nuevos créditos para acotar el riesgo, desplazando la demanda de financiamiento hacia el sistema digital. En este último canal, los usuarios suelen refinanciar saldos o afrontar gastos corrientes bajo tasas de interés sustancialmente más elevadas.
Análisis por categorías de riesgo crediticio
La distribución de los montos adeudados según las categorías fijadas por el BCRA refleja un escenario de creciente fragilidad patrimonial en los hogares:
- Situación 2 (Seguimiento especial o riesgo bajo): Registra un stock de 4,14 billones de pesos, de los cuales el 79,0% (3,27 billones) pertenece a bancos. Si bien esta categoría aún no computa técnicamente como morosidad formal, representa una alerta previa sobre saldos que podrían migrar hacia categorías más severas.
- Situación 3 (Riesgo medio o problemas): Suma 4,08 billones de pesos, con una participación del 74,4% bancaria y el 25,6% no bancaria.
- Situación 4 (Alto riesgo de insolvencia): Concentra el mayor volumen de créditos irregulares no definitivos, sumando 6,66 billones de pesos. El 73,7% de este monto (4,9 billones) corresponde al sistema bancario y el 26,3% restante (1,75 billones) a las billeteras virtuales.
- Situación 5 (Irrecuperable): La deuda incobrable alcanza los 3,45 billones de pesos. A diferencia de las categorías anteriores, aquí el 66,5% del volumen (2,29 billones de pesos) está concentrado en las billeteras virtuales, mientras que los bancos explican el 33,5% restante (1,15 billones).
Entre abril y mayo de 2026, los bancos redujeron en 281.377 la cantidad de deudores registrados en Situación 5, lo que respondería a operaciones de venta de carteras incobrables a fideicomisos o empresas de cobro. En contraposición, las billeteras virtuales mostraron en ese mismo mes un aumento correlativo tanto en montos como en deudores en todas las franjas de riesgo, destacándose un crecimiento de 297.256 millones de pesos en Situación 4 y de 387.468 personas en Situación 5.
Distribución geográfica de la morosidad
El mapa federal elaborado por el CEPA ubica los mayores índices de morosidad en las regiones de Cuyo y el Noroeste Argentino (NOA), mientras que la región Central y la Patagonia austral presentan niveles relativamente más bajos.
Las provincias con mayor ratio de irregularidad crediticia total (sumando bancos y billeteras) son:
- La Rioja: 22,8% de morosidad crediticia total (17,5% en bancos y 29,4% en billeteras). El 36,9% de los deudores de la provincia registra algún atraso.
- San Luis: 20,1% de mora total (15,0% en bancos y 31,2% en billeteras). Afecta al 35,6% de los deudores.
- Catamarca: 20,0% de mora total (16,3% en bancos y 27,4% en billeteras). Afecta al 36,2% de los deudores.
- Santa Cruz: 19,8% de mora total (16,2% en bancos y 31,8% en billeteras). Registra un 31,2% de personas en morosidad.
- San Juan: 19,8% de mora total (13,4% en bancos y 31,9% en billeteras). Afecta al 37,4% de los deudores locales.
Por el contrario, las jurisdicciones con menor nivel de mora total son La Pampa (9,1%), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (10,1%), Santa Fe (12,4%), Entre Ríos (12,6%) y Córdoba (12,9%). En el caso de la provincia de Buenos Aires, el ratio de irregularidad se ubicó en un 17,8% total (15,1% en bancos y 31,6% en billeteras), registrando un 28,5% de deudores morosos sobre la población con crédito.
Comportamiento por franja etaria y género
El análisis por edad evidencia que el tramo entre 35 y 44 años ostenta la mayor porción del volumen de deuda irregular (30,6% del total), seguido por el grupo de 45 a 54 años (23,7%) y el de 25 a 34 años (21,5%).
Sin embargo, las mayores tasas de incumplimiento relativo se registran entre los jóvenes. Casi 4 de cada 10 personas de entre 18 y 34 años que tomaron financiamiento se encuentran en condición de morosidad (38,4%). En el grupo específico de hasta 24 años, la tasa de mora agregada escala al 40,9%. Este sector representa sólo el 3,8% de la masa de dinero en mora pero conforma el 10,0% del total de deudores con atrasos, reflejando montos individuales más reducidos solicitados primordialmente mediante canales digitales (el 80% de los deudores jóvenes con mora opera a través de billeteras virtuales).
En cuanto al género, la nómina global de morosos se reparte en proporciones similares: 50,2% hombres y 49,8% mujeres. No obstante, se observa una diferencia de canal: los hombres representan el 53,2% de los deudores morosos en los bancos, mientras que las mujeres explican el 51,0% de los deudores irregulares en las billeteras virtuales.
Concentración en el sistema bancario y fintech
La estructura del crédito a familias demuestra una marcada concentración de la morosidad en pocas entidades. En el sistema bancario tradicional, seis instituciones financieras explican el 75,9% de la cartera total en mora (equivalente a 6,9 billones de pesos):
- Banco Galicia: 17,8% del stock irregular bancario.
- Banco de la Nación Argentina (BNA): 16,1%.
- Banco Santander: 15,3%.
- Banco de la Provincia de Buenos Aires (BAPRO): 12,0%.
- Banco BBVA: 8,8%.
- Banco Macro: 5,8%.
En relación a la tasa individual de irregularidad, algunas entidades de perfil de consumo o digital presentan niveles que superan el 20%: Carrefour Banco registra un 52,7% de mora, Ualá un 24,6% y Banco Columbia un 24,1%. En el otro extremo, el BNA (7,9%), el Banco Ciudad (6,6%) y el Banco de Santa Fe (7,1%) mantienen índices por debajo de la media general.
En el sector de proveedores no financieros, cinco firmas absorben el 50% de la morosidad del segmento (2,4 billones de pesos). Naranja X (al consolidar las firmas Tarjeta Naranja y Naranja Digital Compañía Financiera) representa el 28,4% de toda la cartera en mora del sector digital, seguida por Mercado Libre con el 9,4%, Crédito Argentino con el 5,5% y Megatone con el 3,6%.
En este rubro no bancario se observan ratios de morosidad sensiblemente más elevados en firmas asociadas a créditos personales rápidos y cadenas de electrodomésticos: Wayni Móvil registra un 79,5% de mora, Bazar Avenida un 72,3%, Credil un 63,7%, Cartasur Cards y Frávega un 57,1%, Crédito Argentino un 55,4% y Cetrogar un 54,3%.
Comportamiento del crédito en empresas
Aunque los niveles de morosidad en el sector corporativo se mantienen sensiblemente inferiores a los de las familias, la irregularidad en empresas pasó del 0,7% en octubre de 2024 al 3,0% en mayo de 2026.
Cuatro ramas de actividad concentran el 90% del crédito corporativo: industria manufacturera, comercio, construcción y servicios de transporte. Las actividades productivas con mayores ratios de incumplimiento financiero son:
- Construcción: Tasa de morosidad del 6,6% en bancos y 7,0% en el sistema financiero total (explicando el 5,8% de la cartera empresarial).
- Alojamiento y servicios de comida: Mora del 6,2% en bancos y 6,9% en el sistema consolidado (1,2% de la cartera).
- Actividades administrativas: Irregularidad del 5,2% en bancos y 5,5% total (2,1% de la cartera).
- Comercio mayorista y minorista: Irregularidad del 4,9% en bancos y 5,1% total (29,8% de la cartera).
- Salud humana y servicios sociales: Atraso del 4,5% en bancos y 4,6% total (1,2% de la cartera).
El debate sobre los factores determinantes del endeudamiento
El informe de CEPA analiza las causales del fenómeno y contrasta las posturas oficiales con los indicadores macroeconómicos. Desde el Gobierno nacional y el Banco Central se han atribuido los niveles de morosidad a deficiencias en la evaluación de riesgo crediticio por parte de bancos y billeteras, falta de educación financiera en los tomadores de crédito, conductas especulativas ante expectativas de devaluación e incrementos en la tasa de interés asociados a la incertidumbre electoral.
En contraposición, el estudio de CEPA fundamenta que el factor explicativo central radica en la contracción de los ingresos reales. El salario real de los trabajadores registrados acumula una caída del 8,7% desde el inicio de la actual gestión nacional según el IPC oficial, pérdida que se expande al 18,7% si se recalcula la medición inflacionaria en base a la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017/18).
A su vez, datos del Informe de Estabilidad Financiera del BCRA indican que a abril de 2026 la carga mensual del servicio de deuda de las familias absorbió el 24,1% de la masa salarial total, estando explicada en cerca de un 80% por compromisos en préstamos personales y plásticos.
Finalmente, el documento resalta que la liberación de liquidez derivada del desarme de las LEFI en julio de 2025 (por unos 10 billones de pesos) impulsó a las entidades bancarias a volcar saldos al mercado privado en un contexto de altas tasas de interés reales y salarios deprimidos. Esto, sumado al menor control de las billeteras digitales sobre la relación cuota-ingreso, derivó en una sobrecarga financiera de los hogares que actualmente condiciona la capacidad de pago tanto en el circuito formal como en el no bancario.




