Súper Niño 2026-2027: alerta climática, cosecha récord y los desafíos para el agro
El fenómeno ya fue confirmado y los modelos científicos prevén una intensidad inédita. Entre la oportunidad de recomponer reservas hídricas tras años difíciles y la amenaza de anegamientos y pérdidas logísticas, la región pampeana mira de cerca el impacto en los precios, la inflación y el ingreso de divisas.
El fenómeno climático de El Niño dejó de ser una posibilidad abstracta para convertirse en una realidad operativa en el sur de Sudamérica. Con la confirmación de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el respaldo de la comunidad científica internacional, las probabilidades de que este ciclo alcance una intensidad "fuerte" o "muy fuerte" superan el 81% para el último trimestre del año, con una continuidad proyectada del 97% hasta los primeros meses de 2027.
Para los productores y las comunidades del sudoeste bonaerense y la amplia región pampeana, el escenario abre un abanico de expectativas contrapuestas: la reactivación del perfil hídrico de los suelos tras períodos secos frente al riesgo concreto de excesos hídricos que compliquen la cosecha, la red vial rural y el transporte de granos.
Proyecciones científicas sin antecedentes
La magnitud del evento actual encendió las alarmas en centros de monitoreo globales. Un estudio recopilado por la revista Nature, a partir de simulaciones de Berkeley Earth lideradas por el científico Zeke Hausfather, proyecta que la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 podría alcanzar un pico de hasta 3,6 °C por encima de los promedios históricos hacia fines de 2026. De cumplirse estas previsiones, se superaría el récord del ciclo 2015-2016.
Si bien los especialistas locales, como José Luis Stella del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y Alfredo Elorriaga de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), aconsejan cautela al equiparar directamente las proyecciones de modelos con los impactos de eventos pasados (como 1992, 1998 o 2016), coinciden en que el calentamiento del Pacífico Ecuatorial superará holgadamente los 2 °C durante el verano.
Las pérdidas económicas globales asociadas a un evento de esta escala podrían extenderse durante años. Investigaciones publicadas en la revista Science estiman que los costos indirectos por daños en infraestructura, pérdidas agrícolas y disrupciones comerciales podrían escalar hasta los 10 billones de dólares a nivel mundial hacia 2032.
El panorama productivo: trigo, maíz y soja
En el sudoeste de Buenos Aires y la franja central del país, la distribución temporal del agua determinará la frontera entre una campaña récord y un problema logístico.
- Trigo: La recarga hídrica previa y la baja en el precio de insumos clave como la urea (que descendió de USD 1.000 a cerca de USD 550 por tonelada) permitieron ampliar el área sembrada a nivel nacional a 6,95 millones de hectáreas, elevando la estimación de producción a 20,5 millones de toneladas. Sin embargo, el riesgo latente radica en el período de cosecha (noviembre y diciembre): lluvias excesivas en esa ventana pueden provocar brotado en espiga, enfermedades fúngicas y pérdida de calidad comercial.
- Granos gruesos (Maíz y Soja): Para la siembra de primavera y la definición de rindes durante el verano, las proyecciones indican que más del 80% de la región pampeana contará con reservas de agua útil por encima de lo normal. En suelos de buen drenaje, esto garantiza techos de rendimiento elevados. No obstante, en cuadros bajos o con dificultades de escurrimiento, los anegamientos pueden imposibilitar el ingreso de maquinaria, obligar a resiembras o incrementar sustancialmente los costos por aplicaciones fitosanitarias aéreas.
Cuadro internacional: commodities, divisas e inflación
El impacto de El Niño no es uniforme a escala global. Mientras el sur de Sudamérica experimenta precipitaciones superiores a la media, regiones productoras clave en el norte de América del Sur, Estados Unidos, Australia, Asia y el sur de África enfrentan déficit hídrico.
Esta menor oferta global sostiene las cotizaciones internacionales:
- Estados Unidos: El Departamento de Agricultura (USDA) proyectó en su último informe WASDE la producción de trigo más baja para ese país desde la campaña 1970-1971, recortando además los stocks finales globales a 272,8 millones de toneladas.
- Europa: Las olas de calor afectaron los rendimientos del cereal en países clave como Francia, que prevé su menor cosecha en tres décadas.
Para la economía argentina, la combinación de volumen local y precios internacionales firmes representa la principal vía de recomposición de reservas para el Banco Central hacia el segundo y tercer trimestre de 2027. Sin embargo, existe un reverso inflacionario: al ser el país tomador de precios internacionales, un alza en las cotizaciones de los granos se traslada de manera parcial al mercado interno de alimentos.
A esto se suma la conducta comercial del productor. Debido a que el esquema de reducción gradual de retenciones a la soja concluirá recién en 2027, la expectativa de una menor carga fiscal futura, sumada a posibles tensiones en el tipo de cambio o problemas de transitabilidad en caminos rurales, podría demorar el ritmo de venta de la cosecha.
|
TE PUEDE INTERESAR:
|
Prevención e infraestructura: el frente operativo
Ante la posibilidad de un escenario complejo en la Cuenca del Plata y sus cuencas secundarias, el Gobierno Nacional oficializó el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027 mediante la Resolución 559/2026 del Ministerio de Seguridad.
Para coordinar las acciones en terreno, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabezará el próximo 3 de agosto en Resistencia, Chaco, una cumbre operativa junto al jefe de Gabinete, Diego Santilli, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y mandatarios provinciales y municipales. El objetivo es ajustar los protocolos de la Agencia Federal de Emergencias, Vialidad Nacional y los cuerpos de Bomberos Voluntarios.
En el plano regional, las economías de la franja periférica también monitorean el fenómeno: la horticultura, los frutos del valle, la citricultura del Litoral y la ganadería en campos bajos enfrentan riesgos directos por anegamientos, barro en corrales y deterioro de la red vial rural.
El éxito de la campaña 2026-2027 para el sudoeste bonaerense dependerá, en última instancia, del ritmo con el que se descarguen las precipitaciones. Una lluvia bien distribuida consolidará el volumen de producción; un exceso concentrado pondrá a prueba la infraestructura vial, los sistemas de drenaje y la logística del transporte hacia los puertos del sur bonaerense.





