Finanzas y minería ganan terreno en la economía mientras la industria y el comercio sufren la recesión
Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina revela la reconfiguración del mapa económico tras la gestión libertaria. En contrapartida, los sectores con mayor desplome son los que mayor cantidad de mano de obra generan. Un informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) expone cómo se transformó la distribución del ingreso y el nivel de actividad sectorial en el país. El estudio compara los datos del primer trimestre de 2026 frente al mismo período de 2023, trazando una radiografía clara sobre los "ganadores y perdedores" del modelo macroeconómico actual.
El trabajo técnico toma como base el Valor Agregado Bruto (VAB) medido por el INDEC, analizando tanto la variación de precios implícitos como el volumen físico real producido por cada rama de la economía.
Los ganadores del esquema: finanzas, energía y minería
En el tope de las actividades con mayor incremento de peso sobre el VAB destacan las actividades inmobiliarias y de alquiler (+3,16 puntos porcentuales), la intermediación financiera (+2,33 p.p.) y la explotación de minas y canteras (+1,09 p.p.).
Sin embargo, el informe advierte sobre las razones detrás de este dinamismo:
Incremento por precios: Salvo la minería (que aumentó su producción física un 30%), la expansión de rubros como servicios financieros (+1194% nominal) o tarifarios (+1108% en electricidad, gas y agua) se explicó fundamentalmente por subas de precios relativos por encima del promedio general de la economía (+685%), y no por un salto equivalente en la producción real.
Sin "derrame" salarial: Los tres sectores más favorecidos representaron en conjunto el 19% de la masa salarial del país. La brecha entre el crecimiento de su actividad y la masa de salarios pagados mostró distorsiones de hasta un 37% en el sector financiero y del 34% en el energético.
Los sectores golpeados: la industria, el comercio y la construcción
En la otra cara de la moneda, los sectores tradicionales que absorben la mayor cantidad de mano de obra experimentaron un marcado deterioro:
Industria Manufacturera: Fue la rama de mayor retroceso, cediendo 3,85 p.p. de participación en la economía. Su volumen físico producido cayó un 11% en términos reales.
Comercio (Mayorista y Minorista): Perdió 2,46 p.p. de participación, con una baja en las ventas físicas del 3%.
Construcción: Acumuló un desplome del 13,2% a precios constantes, seriamente castigada por la paralización de la obra pública.
Alerta laboral: Los sectores perdedores representan el 28% de la masa salarial. Desde CEPA remarcan que la contención de trabajadores en industrias y comercios ha generado una "progresividad circunstancial", donde las empresas absorben pérdidas reteniendo personal. No obstante, advierten que de prolongarse la baja demanda, la situación derivará inexorablemente en despidos masivos.
La paradoja del agro y los servicios
Por su parte, el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura tuvo un comportamiento heterogéneo: si bien mostró una fuerte recuperación en su volumen físico real (+36% tras superar los períodos de sequía), su participación total en el VAB apenas varió (+0,08 p.p.) debido a un retraso en sus precios implícitos frente a la inflación general acumulada.
El informe completo aquí:




