Investigadores del CONICET analizan paleocostas en Patagones en busca de tierras raras
Especialistas del Centro de Investigaciones Geológicas evalúan depósitos sedimentarios antiguos en el extremo sur bonaerense para identificar minerales críticos para la transición energética sin comprometer los ecosistemas costeros actuales.
Un equipo de investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) lleva adelante un estudio geológico en el partido de Patagones para detectar e identificar acumulaciones de tierras raras. La iniciativa es ejecutada por el grupo de Sedimentología para Exploración y Desarrollo del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG), instituto de doble dependencia entre el CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
El proyecto cuenta con financiamiento del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a través del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA) y dispone de la colaboración técnica de la Municipalidad de Patagones, articulando el trabajo de campo con productores y comunidades locales.
Minerales críticos para la transición energética
Las tierras raras, compuestas habitualmente por la serie de los lantánidos en la tabla periódica, forman parte de los denominados minerales críticos. Elementos como el neodimio resultan indispensables para la fabricación de imanes permanentes de alto rendimiento empleados en motores de vehículos eléctricos y aerogeneradores de energía eólica, reduciendo el consumo eléctrico y optimizando la eficiencia energética.
A escala global, estos recursos presentan una demanda creciente debido al proceso de descarbonización, mientras que su producción y refinamiento se encuentran concentrados geográficamente en un número reducido de países. Por este motivo, la prospección de recursos locales resulta central para la planificación energética nacional y la soberanía tecnológica.
Por qué estudiar paleocostas y arenas negras
Los minerales portadores de tierras raras poseen una densidad superior a la de componentes comunes como el cuarzo. Debido a esta propiedad física, las corrientes de agua y el oleaje tienden a transportarlos y concentrarlos en ambientes sedimentarios específicos, formando depósitos visibles conocidos como playas de arenas negras, registradas en diversos puntos del litoral de Patagones.
A pesar de que las costas contemporáneas albergan concentraciones de estos minerales pesados, su eventual extracción directa generaría alteraciones severas en las dinámicas del litoral, los médanos y la biodiversidad circundante.
Frente a este escenario, los científicos enfocan la investigación en las paleocostas: antiguas líneas de playa formadas entre 8.000 y 100.000 años atrás que hoy se encuentran soterradas bajo la superficie continental, principalmente en campos dedicados a la actividad ganadera.
Avances del trabajo de campo y análisis de laboratorio
Para ejecutar las tareas en terreno sin interferir con las actividades productivas locales, el equipo científico coordinó el acceso a los predios privados con el municipio y los propietarios de la zona.
Las primeras muestras obtenidas en las excavaciones iniciales están siendo sometidas a estudios de caracterización química, geoquímica y mineralógica en las instalaciones del CIG y mediante equipamiento especializado de la red regional del CONICET.
Mapeo interactivo y marco normativo futuro
El objetivo central del proyecto consiste en procesar los datos geoquímicos para confeccionar mapas interactivos que detallen la distribución y concentración de los minerales pesados según cada período geológico.
Estos mapas constituirán un insumo técnico para que las autoridades provinciales y municipales elaboren regulaciones, normativas de ordenamiento territorial y manuales de buenas prácticas ambientales. De este modo, en caso de que surjan proyectos de exploración pública o privada en el futuro, el Estado contará con parámetros científicos definidos para minimizar el impacto ambiental.
Los investigadores señalan que la metodología aplicada en Patagones servirá como experiencia piloto para extender los relevamientos a lo largo de los 800 kilómetros de litoral bonaerense, desde San Clemente del Tuyú hasta la desembocadura del Río Negro.




