Fiebre aftosa: qué se discute de fondo y por qué preocupa el nuevo plan de vacunación en los campos
Cómo la irrupción de veterinarios privados por fuera de las fundaciones rurales amenaza con romper la logística comunitaria y aumentar los costos en los distritos de la región.
Un frente de conflicto sanitario y económico se abre en la ganadería bonaerense. En una reunión que alineó por unanimidad a las entidades del campo (CARBAP, Federación Agraria, Coninagro), al Colegio de Veterinarios y al Gobierno provincial, la COPROSA le exigió al SENASA que suspenda y revise la Resolución 201/2026.
La norma del organismo nacional prevé un cambio radical en el esquema de vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis a partir del 1° de enero de 2027. Pero, ¿qué es exactamente lo que se está discutiendo de fondo y cómo impacta en la diaria del productor ganadero?
Actualmente la vacunación obligatoria se realiza a través de los productores y los entes sanitarios regionales, fundaciones integradas por productores que organizan las campañas, fiscalizan el proceso y garantizan la cobertura territorial. Este modelo se rige por un principio de solidaridad: la tarifa que cobra la fundación por aplicar la vacuna sirve para cubrir tanto al establecimiento de 2.000 cabezas como al pequeño productor de 15 vacas en el rincón más alejado del partido.
La nueva resolución del SENASA introduce la figura del veterinario independiente. A partir de 2027, cualquier productor podría contratar por su cuenta a un profesional privado, por fuera de la fundación del pueblo.

Las 3 grandes alertas
- El desamparo del pequeño productor: Ir a vacunar 10 cabezas a un establecimiento distante requiere el mismo gasto de traslado y tiempo que ir a vacunar 500. Sin la tarifa plana y la logística unificada del ente local, un veterinario privado no tendrá incentivos económicos para atender a los criadores más chicos, o bien les cobrará un costo desproporcionado.
- El desfinanciamiento de las fundaciones: Si los campos de mayor escala deciden contratar veterinarios de forma individual, las fundaciones perderán el volumen de hacienda que sostiene su estructura. Esto amenaza con quebrar el sistema operativo local que hoy garantiza que el 100% de los animales del partido estén inmunizados.
- Falta de sustento sanitario: Durante el debate técnico no se presentó ningún argumento epidemiológico que demuestre que el nuevo sistema sea más eficiente para prevenir brotes de aftosa que el esquema actual.
Incertidumbre operativa
A las objeciones de fondo se le suma la falta de certezas. La norma entra en vigencia en pocos meses, pero el SENASA aún no explicó cómo se fiscalizará el stock vacunado ni cómo operará la logística en la práctica.
Frente a este escenario, todo el arco productivo de la provincia coincidió en frenar la medida: piden prorrogar la aplicación de la Resolución 201, mantener vigente la normativa previa (Res. 368/2011) y armar una mesa de trabajo conjunta para acordar eventuales mejoras sin desarmar la cobertura sanitaria que protegió a la ganadería bonaerense durante años.

Por SudOeste B.A. con información del Ministerio de Desarrollo Agrario



