La actividad industrial cayó 8,1% y se perdieron 97 mil empleos en la era Milei
En el marco del Día de la Industria, un informe del Centro de Economía Política Argentina refleja la contracción del sector manufacturero a dos años y medio de gestión nacional, profundizada por la caída del consumo, las tarifas y un récord histórico en la importación de bienes de consumo.
En el marco de la conmemoración de este 2 de septiembre, el panorama para la estructura manufacturera nacional exhibe indicadores de retracción económica y laboral. De acuerdo con un reporte especial elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) con motivo del Día de la Industria, la actividad económica industrial acumula en los primeros seis meses de 2026 una caída interanual del 1,9%. Al comparar el nivel de actividad promedio de la corriente gestión nacional con el ciclo previo (enero de 2022 a noviembre de 2023), la contracción alcanza el 8,1%.
El informe detalla que el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) se sitúa un 10,2% por debajo del bienio anterior, mientras que la utilización de la capacidad instalada fabril se ubicó en el 59,1% hacia junio de 2026. Este indicador revela que cuatro de cada diez máquinas en las plantas industriales del país permanecen sin actividad. Las ramas más golpeadas respecto de los niveles de 2023 corresponden a la metalmecánica (-30,9%), los productos minerales no metálicos (-30,4%), la industria automotriz (-29,9%) y el sector textil (-27,6%).
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Cierre de empresas y retroceso en el empleo registrado
La caída en los volúmenes de producción tuvo un impacto directo en la sustentabilidad del empleo formal. A partir de los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) procesados por CEPA, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se destruyeron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales (-8,0%), reduciendo la nómina total de 1.215.092 a 1.117.780 trabajadores.
En paralelo, la cantidad de empleadores industriales disminuyó un 8,1%, lo que equivale al cierre o baja de 4.020 industrias manufactureras con personal registrado. Sobre una muestra de 180 conflictos laborales y paradas de planta relevados por el Observatorio de CEPA en 2026, las PyMEs explicaron el 54,4% de los casos, seguidas por grandes empresas nacionales (26,7%) y grupos extranjeros (15,0%). Los sectores más afectados por despidos, cierres o paros parciales fueron alimentos y agroindustria (21,1%), metalúrgica y automotriz (20,0%) y la industria textil (18,9%).
En el contexto internacional, datos de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) ubican a la Argentina entre las economías con mayor retroceso manufacturero global. Con un descenso del 7,9% entre 2023 y 2025, el país registró el segundo peor resultado entre 56 naciones evaluadas —solo detrás de Hungría (-8,2%)—, en contraste con la expansión observada en economías de la región como Brasil (+3,5%), Chile (+5,2%), Perú (+6,5%) y Uruguay (+3,7%).
Importaciones récord y cambios en la política productiva
El estudio de CEPA señala como otro factor determinante el marcado incremento en el ingreso de bienes manufacturados del exterior. Durante el primer semestre de 2026, las importaciones de Bienes de Consumo alcanzaron los USD 5.362 millones, consolidando la cifra más elevada para una primera mitad de año desde que se tienen registros estadísticos en el INDEC. En los últimos doce meses acumulados, las compras de bienes finales sumaron USD 11.496 millones.
Al evaluar los rubros importados durante el primer semestre frente a igual período de 2023, las subas más significativas se dieron en:
- Electrodomésticos, baterías y lámparas: +109,2%
- Prendas de vestir: +86,3%
- Motos, bicicletas y transporte: +67,6%
- Productos alimenticios: +51,9%
- Farmacéuticos: +27,0%
Finalmente, el documento atribuye el desempeño de la industria a las decisiones de política económica adoptadas desde fines de 2023. Entre ellas destaca el incremento de tarifas energéticas para el sector comercial e industrial, la derogación de la Ley de Compre Nacional y del programa PRODEPRO, la baja de aranceles de importación, el cierre de la Secretaría PyME, la discontinuación de líneas de crédito productivo subsidiado y el recorte presupuestario real en organismos de desarrollo científico y tecnológico como el INTI (-49,9% de ejecución), el INTA (-21,4%) y la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo (-77,3%).




