Electromovilidad en Argentina: proyectan que la flota de vehículos enchufables se multiplicará por 11 para 2031
Un informe elaborado por SIOMAA para ACARA proyecta una aceleración en la venta de autos eléctricos e híbridos. Aunque la adopción crece a ritmo firme, la lenta renovación del parque automotor mantendrá el predominio de los motores térmicos, mientras la red de carga pública enfrenta un fuerte déficit de infraestructura.
El mercado automotriz argentino atraviesa una transformación gradual hacia la movilidad sustentable, impulsada por un crecimiento sostenido en la oferta de unidades electrificadas. Según el primer Informe sobre la Estimación del Consumo Energético del Parque Automotriz elaborado por SIOMAA (inteligencia de mercado de ACARA), los vehículos enchufables —que abarcan tanto a los 100% eléctricos como a los híbridos enchufables— experimentarán un salto de 11,7 veces en su cantidad total entre diciembre de 2026 y el cierre de 2031, pasando de unas 25.400 unidades a casi 298.000.
Este fenómeno refleja un cambio de tendencia en las preferencias de compra. Apoyado en incentivos de importación comercial como el cupo fijado por el Decreto 49/2025, el segmento de electrificados viene ganando espacio en los concesionarios. No obstante, el estudio advierte que el sector se mueve a dos velocidades. Mientras que las ventas incorporan tecnología con mayor rapidez, la tasa de renovación anual de la flota nacional ronda apenas el 5%. Como resultado, para 2031 el 95,3% del parque circulante —estimado en 17,2 millones de autos y comerciales livianos— continuará funcionando a base de combustibles tradicionales.
Tal como se ha analizado en SudOeste B.A. sobre el panorama del crédito para la compra de autos, el acceso al financiamiento resulta clave para dinamizar las ventas de cero kilómetros, un factor determinante para acelerar el recambio tecnológico en las calles del interior bonaerense.
Impacto en la demanda de energía y el costo de uso
El incremento de unidades electrificadas tendrá un correlato directo en el sistema energético. El informe señala que el consumo eléctrico destinado a la movilidad se multiplicará por 11,3 hacia el final del período analizado, alcanzando unos 322 GWh anuales. A pesar del marcado porcentaje de aumento, ese volumen representa cerca del 0,2% de la demanda eléctrica del país, por lo que el reto principal no estará en la generación total de energía sino en la capacidad de potencia de las redes locales.
En paralelo, debido al crecimiento neto del parque automotor total, la demanda de combustibles líquidos (nafta y diésel) continuará en alza, con un incremento proyectado del 14,5% para 2031. No obstante, SIOMAA calcula que para ese año la flota electrificada permitirá un ahorro acumulado de aproximadamente 410 millones de litros de combustible en comparación con el uso de motores exclusivamente nafteros.
Desde el punto de vista del usuario, la brecha de costos operativos es significativa. Un vehículo 100% eléctrico demanda en promedio unos $2.221 cada 100 kilómetros con tarifa residencial, mientras que un modelo naftero tradicional insume más de $17.000 para cubrir la misma distancia. Sin embargo, la recarga en la vía pública puede costar hasta cinco veces más que en el hogar.
La concentración geográfica y la brecha de infraestructura
Un aspecto central del diagnóstico de ACARA es la marcada centralización en la adopción y en la infraestructura. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentra más del 38% de los vehículos enchufables del país, mientras que el AMBA y la provincia de Buenos Aires agrupan alrededor del 70% de los puntos de carga públicos. En el territorio bonaerense, estos surtidores se ubican mayoritariamente sobre las autopistas a la Costa Atlántica (Ruta 2 y Ruta 11) y la Ruta Nacional 9 hacia el norte.
El mapa bonaerense del desarrollo productivo y comercial muestra cómo las regiones del interior requieren obras de conectividad energética para evitar quedar al margen de las nuevas tendencias tecnológicas.
Esta disparidad evidencia el déficit de infraestructura de recarga a nivel nacional. Actualmente, Argentina cuenta con una relación de 61 vehículos enchufables por cada cargador público, frente al promedio global de 11 a 1 que señala la Agencia Internacional de Energía. Para satisfacer las necesidades proyectadas a 2031 bajo estándares internacionales, el país requerirá cerca de 29.800 cargadores públicos, cuando la red actual apenas bordea los 320 puntos en todo el territorio.
Aunque varias provincias y municipios aplican exenciones impositivas en patentes y sellos para fomentar la electromovilidad, la falta de una red de carga rápida distribuida de manera uniforme permanece como el principal cuello de botella para la consolidación de la movilidad eléctrica fuera de los grandes centros urbanos.



