La pobreza volvería a subir en el primer semestre de 2026: las estimaciones la ubican cerca del 31%
Proyecciones oficiales y privadas señalan que unas 1,7 millones de personas cayeron por debajo de la línea de pobreza en los primeros seis meses del año. El Indec dará a conocer el resultado oficial el próximo 24 de septiembre.
Luego de un ciclo de paulatina recuperación tras el ajuste inicial del programa de estabilización, la tasa de pobreza habría interrumpido su trayectoria descendente durante el primer semestre de 2026. Diversos cálculos del sector privado y estimaciones del propio Ejecutivo ubican el indicador en una franja de entre el 30% y el 31,6%, lo que representaría un incremento de dos a tres puntos porcentuales frente al 28,2% registrado en la segunda mitad de 2025.
De confirmarse esta proyección, la cantidad total de personas en situación de pobreza alcanzaría los 15,1 millones en todo el país. La cifra implica que aproximadamente 1,7 millones de argentinos habrían caído por debajo de la línea estadística en los primeros seis meses del año. Tal como se analizó en notas previas de SudOeste B.A. sobre el costo de vida regional, la desaceleración de la inflación por sí sola comenzó a mostrar límites para sostener la mejora social si no va acompañada de un repunte real en los ingresos laborales.
Salarios estancados y deterioro del empleo formal
El principal motor detrás de este freno es el comportamiento de los ingresos reales. Tras la recuperación experimentada a lo largo de 2024 y parte de 2025, el poder adquisitivo de los trabajadores se amesetó desde el tercer trimestre del año pasado. Las mediciones indican que el ingreso medio real del sector ocupado durante el primer trimestre de 2026 todavía se encontraba un 13% por debajo de los registros del mismo período de 2017.
El mercado de trabajo también exhibe señales de fragilidad. El empleo asalariado privado registrado acumula 13 meses de caída continua. En contrapartida, desde 2023 se crearon cerca de 500.000 puestos informales y de cuentapropismo, modalidades que ofrecen menores ingresos, menor estabilidad y escasa protección social. Como se detalló en SudOeste B.A. sobre la coyuntura del empleo, la informalidad vuelve a ser el refugio de los sectores que pierden inserción en el circuito formal, pero con ingresos que no logran equiparar el ritmo de la canasta alimentaria.
El peso de las canastas de consumo
La medición de la pobreza compara los ingresos de los hogares con el costo de la Canasta Básica Total (CBT). Durante agosto, tanto la CBT como la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentaron por encima del nivel general de inflación. Esta diferencia impacta de lleno en las familias de menores recursos, que destinan la totalidad de sus presupuestos a la compra de alimentos y el pago de servicios esenciales.
Desde el Gabinete económico atribuyen el deterioro a un efecto transitorio provocado por la aceleración de precios, la volatilidad cambiaria y las tensiones registradas tras el período electoral. La hipótesis oficial sostiene que el mantenimiento del superávit fiscal y el rumbo de la desinflación permitirán retomar el sendero de reducción en la segunda mitad del año.
La expectativa puesta en el Indec
El próximo 24 de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará el informe semestral confeccionado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). La cifra oficial revelará la escala exacta del retroceso y permitirá evaluar si la mejora observada en los dos primeros años de gestión logró asentarse en la estructura social o si enfrentará dificultades persistentes para llegar a las capas más vulnerables de la población.



