50 AÑOS

16 de septiembre de 1976: la historia de La Noche de los Lápices y el reclamo estudiantil que marcó la memoria argentina

A 50 años del operativo represivo perpetrado en La Plata en 1976, repasamos los antecedentes del movimiento estudiantil, el trasfondo político del secuestro de los jóvenes y los testimonios que mantienen viva la búsqueda de memoria, verdad y justicia.

Un Día Como Hoy 16/09/2026 ● Hora: 10:08
16 de septiembre de 1976: la historia de La Noche de los Lápices y el reclamo estudiantil que marcó la memoria argentina
16 de septiembre de 1976: la historia de La Noche de los Lápices y el reclamo estudiantil que marcó la memoria argentina

Cada 16 de septiembre se conmemora en la Argentina La Noche de los Lápices, uno de los episodios más emblemáticos y trágicos de la última dictadura cívico-militar. En esa fecha de 1976, las fuerzas de seguridad coordinadas por la Policía de la Provincia de Buenos Aires iniciaron una serie de secuestros contra un grupo de adolescentes y militantes secundarios de la ciudad de La Plata y sus alrededores.

El hecho no fue un acontecimiento aislado, sino una acción premeditada destinada a desarticular la organización estudiantil y amedrentar a la juventud que participaba activamente en centros de estudiantes y organizaciones políticas.

 

Las causas del reclamo y la organización estudiantil

A mediados de los años setenta, los estudiantes secundarios se nuclearon en la Coordinadora de Estudiantes Secundarios para exigir la implementación y vigencia del boleto estudiantil. La iniciativa buscaba garantizarle el acceso al transporte a miles de jóvenes que asistían a las escuelas y que, en muchos casos, pertenecían a sectores de trabajadores o familias de clase media. El derecho había sido conquistado durante la gestión previa al golpe militar de marzo de 1976.

Sin embargo, tras la toma del poder por parte de la Junta Militar, las autoridades decidieron suspender el beneficio en agosto de 1976. El objetivo de la suspensión era provocar la protesta estudiantil para identificar y perseguir a los referentes escolares. Según documentos de la propia Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires, los estudiantes líderes eran calificados en la jerga represiva como "potenciales subversivos" y "semillero" del movimiento político.

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La estructura represiva y el contexto internacional

El despliegue en la capital provincial estuvo conducido por la cúpula gobernante bonaerense de la época, con la participación del gobernador de facto Ibérico Saint Jean, el general Ramón Camps y el comisario Miguel Etchecolatz. Los jóvenes secuestrados durante las madrugadas de septiembre fueron conducidos inicialmente al centro clandestino de detención de Arana (División Cuatrerismo) y posteriormente trasladados al Pozo de Banfield.

A nivel internacional, investigaciones de la época recopiladas por historiadores señalan la complacencia de potencias extranjeras. Documentos diplomáticos registran que el entonces secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, transmitió al canciller de la dictadura, César Guzzetti, la premisa de acelerar sus operativos antes de las sesiones del Congreso estadounidense de 1977, interpretado como un aval implícito para el accionar de la dictadura.

Por su parte, la conducción militar pretendió naturalizar la figura del "desaparecido", definida por el dictador Jorge Rafael Videla como una condición sin entidad física ni legal. Dicha formulación buscaba prolongar la incertidumbre y el sufrimiento psicológico de los familiares que buscaban respuestas sobre el paradero de los jóvenes.

 

Testimonios del cautiverio y la vigencia de la memoria

Los testimonios de sobrevivientes como Pablo Díaz permitieron reconstruir las condiciones vividas en el Pozo de Banfield. Los adolescentes detenidos sufrieron torturas, simulacros de fusilamiento y fueron testigos del cautiverio de mujeres embarazadas que daban a luz en celdas clandestinas antes de ser separadas de sus hijos.

Pese al intento del régimen por erradicar el activismo juvenil, las banderas del reclamo estudiantil fueron recuperadas con la llegada de la democracia. Hoy, las placas conmemorativas en las escuelas secundarias de todo el país y la vigencia de la fecha en las agendas educativas reafirman el compromiso de las nuevas generaciones con la defensa de los derechos humanos y la vida democrática.

La información histórica y los testimonios documentales citados en este artículo fueron tomados del informe especial "Lápices que siguen escribiendo", elaborado por el historiador Felipe Pigna y publicado originalmente en el portal El Historiador.

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