Entrevista a Leandro Schneider

"Quien lo sueñe lo encare, los recursos y la energía de algún lado siempre salen"

Turismo 23/07/2021 . Hora: 17:40
  • Olivares Familia Schneider
  • Aceite de Oliva Familia Schneider

Nace una flor, todos los días sale el sol, de vez en cuando escuchas aquella voz; dice Charly García, en su canción Inconsciente Colectivo, esa voz interna fue la que escuchó Leandro Schneider, un cosquilleo interno que lo llevó a hacer algo, no podía ser suficiente el adormecimiento que proponía el día a día en en el pueblo, algo más para hacer, trascender, ser el escultor de una vida soñada en detalle. Escuchar la voz, darle entidad y actuar en consecuencia. Como en un llamado divino, aparece la finca demostrativa de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Puan con los Olivares y Lavandas de campo, una primera visita y la llama, sin saberlo, ya estaba encendida.

El primer paso, el inicial, ese que cuesta tanto, el que deja una huella tímida, ya estaba dado. El paso que le permitió soñar, sabiendo que faltaba mucho, marcó los siguientes meses, interiorizarse, estudiar sobre variedades de plantas, contactar gente idónea, buscar tierras, no había chacra, campo o estancia. A veces la herencia familiar se hace fuerte por el valor de lo que deja, no por el precio; en este caso a Leandro le enseñaron a soñar, a perseguir sus sueños y a pelear por ellos trabajando día a día, punto para la familia. 

El producto terminado

 

“Empezó sin experiencia ni recursos, con ganas de trabajar y con un sueño. Las ganas estaban, pero arrancamos menos diez” sostuvo Leandro.

Empezó a preguntar por las quintas de alrededor del pueblo, quizás habría alguna abandonada, “hice preguntas y no tuve mucha suerte al principio. Hasta que apareció Alberto Bahl, me invitó a su casa y me dijo yo quiero que vos me compres la quinta, son 7 hectáreas, no me lo necesitas pagar ahora, tomate un tiempo para armar un plan de pago y me lo traes, y ya vamos a arreglar. Eso me cayó del cielo”. La propuesta de pago fue aceptada, fueron 3 años pagando mes a mes, “yo se que vos le vas a dar un buen uso” le habría dicho Alberto, dueño anterior de las tierras, pero sobre todo dueño de una generosidad y empatía que merece ser resaltado. “Así empecé con la tierra, yo se lo agradezco siempre, si él no me hubiera ofrecido pagarlo de esa manera no hubiera podido comprar la quinta” indicó Leandro.

 

La Familia Schneider

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Al mismo tiempo conoció a quien es hoy su señora, aceptó la propuesta de vivir en San Miguel, aceptó la propuesta de casamiento y formaron una hermosa familia y una mini pyme familiar. “Con los dos trabajos pudimos ir invirtiendo de a poco, compramos las plantas y los tutores en la Finca de Puan”. El campo lo compró en el año 2015 y para octubre de 2016 comienzan a plantar mil plantas en 3 hectáreas. “Las plantamos en plena inundación, el olivo no resiste el encharcamiento, hacíamos los pozos y salía agua, pensé que sería una suerte si no se pudren. tuve un factor de suerte, el perfil estaba tan cargado de agua y no se murió ninguna”

La elección del tipo de plantas se da en relación a la funcionalidad, las aceiteras comienzan a estar en producción a los 3 años. Había que pensar en la cosecha y cómo sería el procesado de la misma. La cooperativa de Puan, nos permite a los pequeños productores llevar nuestra cosecha y ellos nos entregan el aceite ya envasado. Este aceite que yo tengo hoy en día es producido en la planta de la Cooperativa de Puan. 

 

Cooperación y mutualidad 

La posibilidad de complementarse en las actividades, le dio un nuevo horizonte al plan de negocio. “Esto es importantísimo y destacable que se pueda realizar de este modo, porque acceder a una planta propia lleva un costo muy elevado y por lo tanto inaccesible para los pequeños emprendedores” así lo indicó Leandro, y agregó “Funciona para contagiar, incentivar a otros a que puedan combinar su actual producción con esto. En las zonas que no son aptas para los cultivos tradicionales para el olivo son ideales”

El modelo complementario de negocio lo llevó a otras propuestas de cultivo. En el mismo lote está incursionando en la plantación de robles y encinas inoculadas con trufa negra, son otros costos de inversión pero también otros retornos, por encima de lo que hoy ofrece el olivo. Esto se dá en un incipiente grupo junto al INTA, donde se promueve agrupar y asociar distintos productores para optimizar recursos y poder emprender en conjunto.

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Pasaron 3 años hasta que se cosechó una cantidad considerable como para procesar, previo a esto lo cosechado fue destinado a conserva. El crecimiento del rinde en los primeros años es exponencial, Leandro pasó de cosechar 50 kilos en un año a 500 kilos. Esto teniendo en cuenta que sólo el 1% de las flores del olivo llega a dar fruto. “Suponemos que este año tendremos otro crecimiento hasta llegar a los 10 años donde recién ahí se puede estabilizar el rinde”. 

 

Domingo 25 de Julio

Junto a la Secretaría de Turismo de Adolfo Alsina, se diagramó un día turístico en Colonia San Miguel Arcángel, en Rústico Bar: desayuno típico alemán; visita guiada a la Iglesia; visita a la finca de los Olivares Familia Schneider, degustación del aceite y de quesos provenientes de Lácteos La Colonia (Lapin), al mediodía almuerzo alemán en Magdalena Apart, lechón con Fülsen, Feria de Artesanos y Taller de Chipeado.

Al plan de negocios hay que agregarle valor, tal como surgió en la entrevista con Leandro, por eso la opción del domingo 25 de Julio, una propuesta abierta al turismo, en conjunto con otros productores y prestadores de servicios y artesanos. Para complementar actividades y generar retornos que no estén directamente relacionados con la producción, sino con darnos la posibilidad de conocer y conocernos más. Todo esto, dentro de un modelo de negocio sustentable con el ambiente y su gente.

Leandro Schneider

El productor, papá, esposo, bombero, dice uno mira para atrás y no sé cómo lo hice. Cuando tenés un proyecto y ganas de hacerlo no hay nada que te pueda parar. No es una cuestión de recursos económicos”.

Son 7 hectáreas en un partido de más de 5 mil km², puede ser poco en términos cuantitativos, pero es muchísimo si esto es el puntapié inicial para generar en los pueblos un movimiento productivo alternativo, con la ayuda mutua, despertando en otros el interés por ser, hacer y emprender. “Esto no es una competencia, al contrario, sería potenciar lo que hacemos. Me pondría muy contento que alguien ponga un olivar acá. El mensaje es que quien lo sueñe lo encare, los recursos y la energía de algún lado siempre salen; la botellita hoy en casa verla así envasada, es como un hijo más”.

Gracias Familia Schneider. 

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